
Las condiciones meteorológicas han empeorado principalmente en el Adriático y en el Sur, con nevadas abundantes a baja o muy baja altitud.
El mal tiempo inicial que afectaba al Norte y a las regiones tirrénicas se ha disipado rápidamente, pero el frío ha permanecido. El frío se irá atenuando en los últimos días del año, gracias a un fortalecimiento de la Alta Presión y, por lo tanto, del buen tiempo.
En este sentido, los modelos matemáticos nos dan amplias confirmaciones, sin embargo, debemos ser precisos y puntuales: no será la habitual estructura anticiclónica persistente. Tampoco será tan vigorosa, tanto es así que, a pesar de un aumento general de las temperaturas y algunos picos de temperatura máxima superiores a las medias estacionales, no se prevén anomalías récord. La parte más frágil de la Alta Presión será la occidental, donde se infiltrará aire húmedo oceánico con el consiguiente debilitamiento de la estabilidad atmosférica. Pero el verdadero cambio podría manifestarse en el fin de semana que precederá a la Epifanía, cuando podríamos presenciar otra poderosa oscilación meridiana con el consiguiente deslizamiento del frío ártico hacia el sur.
A este respecto, hasta hace unos días era posible prever una ola de frío realmente imponente en gran parte de Europa, un escenario que se vuelve a proponer con fuerza pero con algunas diferencias sustanciales. La más significativa, en lo que nos concierne, es una probable extensión anticiclónica hacia el norte-noreste, maniobra que, si se confirma, llevaría la irrupción hasta el corazón del Mediterráneo.
Si hasta hace unos días había dudas derivadas de una divergencia de modelos, las últimas emisiones de los centros de cálculo internacionales confirman la tendencia. Una tendencia hacia el frío, evidentemente fruto de una troposfera particularmente reactiva que podría limitar bastante el intento de condicionamiento del Vórtice Polar.
En este sentido, debemos reconocer a algunos colegas que han seguido esta pista con decisión, a pesar de que varias soluciones modelísticas apuntaban decididamente hacia el buen tiempo. No debemos dar nada por sentado, esto es obvio, sin embargo, si la hipótesis analizada hasta ahora se realizara, las festividades podrían cerrarse con un mal tiempo plenamente invernal.
Además, podría tratarse de una irrupción ártica aún más incisiva que la observada en estos días, tanto en términos de temperaturas como de precipitaciones. Habría una mayor implicación de nuestro país, no solo la franja adriática y el Sur, sino también el Norte y las regiones tirrénicas. Pero estos son detalles que se discutirán en su momento.
Por ahora, nos detenemos aquí, en unos días sabremos con certeza si la hipótesis ártica para la Epifanía podrá realizarse o no.






