
Lo que emerge, sin embargo, es la persistencia de una cierta dinamicidad atmosférica cuyos efectos serán evidentes también en los días venideros. Esperamos, de hecho, el tránsito de dos impulsos fríos entre el norte de Italia y las regiones adriáticas, impulsos atribuibles a la imponente ola de frío que está a punto de golpear gran parte del viejo continente y con efectos en nuestras regiones limitados en parte por la presencia de la Alta Presión. Alta Presión que logrará imponerse en los sectores de poniente, mientras que, como se ha dicho, no logrará proteger totalmente el norte y las regiones orientales donde tendremos dos empeoramientos distintos. Empeoramientos que traerán un descenso de las temperaturas y precipitaciones localmente intensas, con posibles nevadas a cotas relativamente bajas. La nieve caerá abundantemente sobre todo en las vertientes norte de los Alpes, más expuestas a la invasión ártica europea.
Pero habrá otras nevadas en la cordillera apenínica y veremos si y cómo lograrán llegar a baja cota. En cuanto a la evolución posterior, será necesario monitorear la posición de la Alta Presión, que al parecer alrededor de mediados de mes podría avanzar con más decisión hacia el norte, desencadenando en ese momento dinámicas plenamente invernales también en nuestras latitudes. Cabe decir que en algunas emisiones modelísticas es posible vislumbrar la formación de un verdadero bloqueo anticiclónico, capaz – si se confirma obviamente – de absorber el aire gélido presente en Europa oriental empujándolo hasta el corazón del Mediterráneo. Está claro que una dinámica de este tipo abriría las puertas a una irrupción fría poderosa. Frío o helada, mucho dependerá de la trayectoria exacta del eventual bloqueo. Pero lo que importa, en este momento, es evitar la constante presencia anticiclónica en el Mediterráneo y esta última es una hipótesis a no subestimar, porque en ese caso la temporada invernal sufriría una pausa prolongada. Seguimos confiando en que también enero, al igual que diciembre, sea capaz de ofrecernos momentos de extrema dinamicidad atmosférica, durante los cuales el frío podría imponerse.






