
Este proyecto no solo evita la acumulación de pelotas de tenis en vertederos, sino que también promueve la reutilización creativa de materiales que de otro modo terminarían en la basura. Las pelotas de tenis, que requieren alrededor de 24 pasos de producción y cinco días de trabajo para ser fabricadas, tienen una vida útil limitada debido al gas interno que garantiza su elasticidad.
Una vez que este gas se dispersa, las pelotas pierden gradualmente su elasticidad y ya no pueden ser utilizadas para fines deportivos. Wittock recibe las pelotas de numerosos clubes deportivos y recientemente ha obtenido una importante donación de la Federación Valona de Bélgica, que le ha proporcionado 100.000 pelotas de tenis usadas. El proceso de transformación de las pelotas en muebles es muy meticuloso y puede durar hasta tres semanas.
Durante este período, las pelotas se trabajan a mano para crear pequeños cojines que constituyen la base de sillas y taburetes de diseño moderno.
Estos muebles no solo resultan estéticamente atractivos, sino que también ofrecen un sorprendente confort sin necesidad de acolchados adicionales. Además, Wittock permite a sus clientes devolver los muebles usados para permitir el reciclaje de los materiales, destacando su compromiso con un ciclo productivo cerrado y sostenible.
Este enfoque no solo respeta los principios del diseño ecológico, sino que también subraya la importancia de considerar todo el ciclo de vida de los materiales, reforzando el concepto de verdadera economía circular.






