
Una vez recolectadas, estas hojas pueden destinarse a diferentes usos, como el compostaje, la incineración o la eliminación en vertederos.
Sin embargo, una start-up ha encontrado una manera innovadora de convertir estas hojas en papel, que luego se utiliza para producir bolsas y materiales de oficina, ofreciendo un brillante ejemplo de economía circular. Los fundadores de esta empresa, Alexander Sobolenko y Valentyn Frechka, ambos originarios de Kiev, una ciudad famosa por su abundante vegetación, han desarrollado un proceso capaz de reciclar las hojas, devolviendo también la lignina al suelo en forma de semi-fertilizante, utilizable en jardines urbanos.
Este método se distingue por su bajo impacto ambiental, ya que no emplea sustancias químicas nocivas como el azufre o el cloro y reduce significativamente la huella de carbono y el consumo de agua. La empresa, situada en París, produce anualmente 3 millones de bolsas de papel, utilizando alrededor de 5.000 toneladas de hojas secas.
Este sistema productivo no solo reduce el peso ambiental, sino que también aspira a expandir esta tecnología a nivel internacional, consolidando la idea de una economía sostenible.






