
La irrupción ártica, poderosa, ha confirmado una tendencia climática meteorológica fuertemente invernal.
La dinámica atmosférica de diciembre, innegable, está dejando huella y en muchas regiones de Italia será una Navidad blanca. La depresión presente en el Egeo debería continuar condicionando el tiempo del sur de Italia y del medio-bajo versante adriático, donde esperamos algunas precipitaciones dispersas también durante el último fin de semana del año.
Precipitaciones que, dadas las temperaturas plenamente invernales, podrán tener carácter nevoso a cotas colinares. En otros lugares se confirma una mejora sensible, fruto de la extensión de la Alta Presión hacia el este.
Alta Presión que intentará acompañarnos también en Año Nuevo y debería lograrlo, sin embargo, se perfila en el horizonte un nuevo cambio.
Cambio que podría intervenir cerca de la Epifanía, día más día menos. Se trataría de una inserción ciclónica entre la Península Ibérica y el Norte de África, por lo tanto, de una matriz claramente opuesta a lo observado hasta ahora.
Podrían aparecer perturbaciones de cierta consistencia entre las dos Islas Mayores, pero con posibles precipitaciones en extensión hacia el alto Tirreno y el Noroeste. Además, cabe señalar un profundo cambio también a nivel europeo donde una rama del Vórtice Polar conduciría una masiva ola de frío.
No en vano, en los varios modelos matemáticos observamos una poderosa invasión de aire ártico hasta cerca del arco alpino, lista para extenderse hacia el sur. Es lícito en este punto preguntarse si logrará o no propagarse en nuestro país.
Hoy en día es difícil responder, digamos que la persistencia anticiclónica debería ser de todos modos descartada. Mucho dependerá, como ya han señalado algunos colegas, de la respuesta que la troposfera intentará dar al intento de condicionamiento por parte del Vórtice Polar. Lo que se deduce, en este momento, es de todos modos una tendencia evolutiva orientada a la dinámica atmosférica.
Una tendencia evolutiva que podría traernos nuevos empeoramientos, desde los albores de 2025.
En ese momento estaremos listos para discutir juntos la naturaleza del eventual mal tiempo, a menos que la Alta Presión logre imponerse. Hipótesis, esta última, que de todos modos debemos tomar en serio en consideración en virtud de lo escrito anteriormente, es decir, en virtud del intento de condicionamiento por parte del Vórtice Polar.






