
Después del paso nevoso navideño, el invierno podría rugir nuevamente justo al final de las festividades, es decir, en el día de la Epifanía. Actualmente, el escenario meteorológico italiano está dominado por la alta presión, que está regalando un final de año tranquilo y estable en toda la península.
Este sólido campo de alta presión continuará garantizando estabilidad al menos hasta el 2 de enero, trayendo consigo nieblas densas en el Valle del Po y algunas nubes bajas en las regiones tirrénicas. A partir del 3 de enero, el tablero barométrico entre el Atlántico y Europa podría sufrir profundas modificaciones.
El anticiclón sobre el Mediterráneo podría colapsar, abriendo el camino a la descenso de corrientes polares frías en el Viejo Continente.
Este escenario será determinado por el gradual derramamiento del frío polar en el norte de Europa y la Rusia europea, desencadenado por una serie de movimientos en el hemisferio boreal.
Entre estos, la alta presión sobre América del Norte y el Polo Norte y el fortalecimiento del anticiclón de las Azores en el corazón del Océano Atlántico serán determinantes.
Una primera perturbación entre el 3 y el 4 de enero
Una de estas perturbaciones llegará entre el 3 y el 4 de enero, trayendo lluvias primero al Norte y posteriormente al Centro-Sur, con nevadas a cotas bajas.
En esta fase, se asistirá a una sustancial caída de las temperaturas, pero será solo un anticipo respecto a las potenciales olas de frío previstas a partir del 6 de enero.
¿Una Epifanía con nieve?
El modelo meteorológico americano GFS hipotetiza la llegada de una perturbación entre la noche del 5 de enero y el día de la Epifanía, que podría traer nevadas hasta cotas muy bajas o incluso en llanura en el Valle del Po, especialmente en el Nordeste.
Según esta previsión, los copos blancos podrían blanquear ciudades llanas como las de Friuli Venezia Giulia, Veneto, Lombardía y Emilia Romagna, creando pequeños acumulados de nieve en el suelo. Las posibilidades de nevadas en llanura en las llanuras del Noroeste y en el resto de Italia son menos probables.
Sin embargo, es importante subrayar que la distancia temporal hace que los detalles sean aún muy inciertos.
Las dudas sobre esta hipotética nevada de la Epifanía siguen siendo elevadas, y serán necesarias más actualizaciones para aclarar mejor el escenario. En los próximos días llegarán previsiones meteorológicas más fiables que nos permitirán comprender con mayor precisión si el 6 de enero podrá estar caracterizado por una verdadera ola de nieve y frío, o si el invierno seguirá haciéndose esperar en algunas áreas de la península.





