
La circulación depresionaria, generada por el frente en descenso, ha provocado un significativo empeoramiento de las condiciones atmosféricas, con nevadas que han afectado no solo las áreas montañosas, sino también las zonas colinares.
Durante la noche, la cota de nieve ha bajado aún más, permitiendo que los copos blanqueen incluso altitudes muy bajas.
Las previsiones indican que esta perturbación continuará afectando al país hasta Santo Stefano, golpeando en particular las regiones centrales y meridionales, con un impacto más marcado a lo largo del lado adriático. Diferente es la situación en el norte, donde, después de un breve episodio de mal tiempo entre el domingo y la mañana del lunes, el tiempo está destinado a mejorar. La llegada de un área de alta presión traerá un ligero aumento de las temperaturas y cielos despejados, garantizando condiciones estables y soleadas para el período festivo.
¿Cómo terminará el 2024 y comenzará el nuevo año desde el punto de vista meteorológico? Descubrámoslo juntos
Es importante subrayar que la distancia temporal juega un papel crucial y que la dinamicidad de la atmósfera hace difícil proporcionar previsiones certeras, especialmente a largo plazo. Reiteramos que la fiabilidad de las previsiones puede disminuir sensiblemente, incluso en el lapso de 24 horas, y mucho más con un análisis a 6-7 días. Dicho esto, podemos afirmar con certeza que el clima de Año Nuevo será diferente al de Navidad.
Sin embargo, sigue habiendo un alto grado de incertidumbre sobre qué esperar.
En este momento, la tendencia sugiere un posible limbo meteorológico: por un lado, la influencia de una alta presión bastante débil; por otro, la posibilidad de afluencias de aire muy frío. En la práctica, podría delinearse un período predominantemente más estable, con solo lluvias ocasionales y muy localizadas, en un contexto de temperaturas que oscilan unos pocos grados alrededor de la media estacional.





