
Este vehículo es desarrollado por el Instituto de Diseño e Investigación Aeronáutica de Chengdu, bajo la supervisión de la Corporación Industrial Aeronáutica China (AVIC), entidad estatal de primera importancia.
La iniciativa representa una respuesta directa a la solicitud de la agencia espacial china CMSA de realizar vehículos de carga más económicos y versátiles, capaces de operar tanto en fase de reabastecimiento como en la recuperación de materiales y experimentos. Hasta hoy, China ha utilizado la cápsula robótica Tianzhou para reabastecer la estación espacial Tiangong.
Sin embargo, el Tianzhou no es capaz de sobrevivir al reingreso atmosférico, quemándose completamente al final de cada misión.
El Haolong, en cambio, promete superar este límite, inspirándose en los modelos de la NASA, como los empleados para la International Space Station (ISS). El diseño del Haolong se distingue por su enfoque aerodinámico avanzado.
El transbordador, de 10 metros de largo y 8 metros de ancho, presenta un fuselaje compacto con una amplia apertura alar y alas delta inclinadas hacia atrás, y la relación sustentación-resistencia está optimizada para permitir un vuelo estable y un reingreso seguro. En comparación con la cápsula Tianzhou, que pesa 14.000 kilogramos, el Haolong es significativamente más ligero, lo que lo hace más eficiente en términos de consumo energético.
Será lanzado al espacio mediante un cohete y podrá aterrizar horizontalmente en pistas terrestres, al igual que un avión tradicional.
Actualmente, el proyecto se encuentra en la fase de verificación ingenieril, durante la cual los sistemas y el diseño son sometidos a rigurosas pruebas antes de la construcción y el primer vuelo operativo. Una vez operativo, el Haolong se acoplará directamente a la estación espacial Tiangong, permitiendo a los astronautas descargar o cargar materiales.
Al final de la misión, el transbordador se desacoplará autónomamente, realizará la desorbitación y reingresará en la atmósfera terrestre para aterrizar en una pista predefinida. El proyecto chino no es el único en el panorama espacial global.
En los Estados Unidos, empresas privadas como Sierra Space están desarrollando el Dream Chaser, un transbordador de carga reutilizable pensado para operaciones en órbita baja terrestre.
Estos proyectos demuestran cómo la competencia para desarrollar vehículos espaciales reutilizables se ha convertido en una prioridad para las principales potencias espaciales y para el sector privado.




