
Este regreso marca el paso a un horario más “natural”, que refleja mejor el ciclo solar, pero también abre una serie de debates sobre salud, economía y medio ambiente. Desde un punto de vista económico, muchos sostienen que la hora de verano permanente podría generar grandes ahorros.
En Italia, según los datos de Terna, mantener la hora de verano todo el año llevaría a un ahorro energético significativo, estimado en alrededor de 90 millones de euros y una reducción de las emisiones de CO2 de 170.000 toneladas en 2024.
Además, se calcula que el ahorro energético asociado al cambio de hora en las últimas dos décadas ha permitido ahorrar más de 11,7 mil millones de kWh, lo que equivale a 2,2 mil millones de euros de ahorro total.
Debate continuo y sin fin: ¿mejor la hora solar o de verano?
A pesar de las ventajas económicas y ambientales, muchos italianos continúan prefiriendo el regreso a la hora solar para preservar un ritmo circadiano más equilibrado, especialmente durante los meses de invierno.
Es bien sabido que el cambio de hora, en ambas direcciones, puede tener efectos en la salud, especialmente causando desequilibrios en el sueño y aumentando la fatiga en los días siguientes.
Algunos estudiosos han comparado el cambio a un mini jet-lag, especialmente cuando se pierde una hora de sueño en primavera. El debate sobre la abolición del doble cambio de hora sigue encendido en Europa.
Aunque en 2018 el Parlamento Europeo aprobó la posibilidad para cada Estado de elegir entre hora de verano o solar permanente, Italia aún no ha tomado una decisión definitiva.






