
Este parámetro es crucial para comprender el impacto ambiental de diferentes especies, aunque representa solo uno de los aspectos de su comportamiento. Del estudio se desprende que los carnívoros solitarios, como los osos pardos, tigres y linces, presentan tasas de matanza por individuo más elevadas en comparación con los depredadores sociales, como los lobos, hienas y leones.
Los carnívoros solitarios tienden a cazar con más frecuencia, mientras que los depredadores sociales pueden abatir presas más grandes y, a través de la compartición, obtener un mayor beneficio energético de los recursos disponibles. Otro aspecto fundamental analizado es el tamaño de la presa en relación con el depredador.
Por ejemplo, para un carnívoro solitario, una presa pequeña como un musaraña podría no proporcionar suficiente alimento, mientras que un ciervo representa un recurso mucho más abundante.
Por el contrario, para un grupo de veinte depredadores sociales, la división de la misma presa podría no satisfacer igualmente las necesidades alimentarias de cada individuo. El estudio también reveló que depredadores como el lince euroasiático y el perro salvaje africano matan una cantidad de biomasa que supera sus necesidades, dejando en promedio un tercio de la carne en el campo.
Esta biomasa residual a menudo se convierte en un recurso para los carroñeros, creando dinámicas complejas entre depredadores y animales que se alimentan de carroña.
Por ejemplo, las hienas son conocidas por robar presas a los leones, pero al mismo tiempo, los leones a menudo se apropian del botín de las hienas. El equipo de investigación analizó alrededor de 200 estudios sobre el éxito depredador de grandes mamíferos carnívoros terrestres (con un peso superior a los 15 kg), incluyendo también algunas especies más pequeñas como el coyote, el glotón, la fosa y el Diablo de Tasmania, todos considerados depredadores ápice en sus ecosistemas. A pesar de la vasta recopilación de datos, el estudio destacó lagunas informativas significativas.
Gran parte de las investigaciones provienen de América del Norte, con un menor número de estudios de África y Europa, y muy pocos datos han sido recopilados en Asia.
En Australia, sorprendentemente, no existen datos publicados fiables sobre los depredadores. En general, el estudio concluye que los carnívoros sociales tienden a tener tasas de matanza individualmente inferiores en comparación con los depredadores solitarios.
Sin embargo, una comparación directa entre estas especies resulta complicada, ya que cada grupo emplea diferentes estrategias de caza.
Por ejemplo, los cánidos como los lobos y los perros salvajes africanos se basan en persecuciones prolongadas, mientras que los felinos prefieren técnicas de emboscada, basadas en la furtividad y estallidos repentinos de velocidad.






