
Este fenómeno ha sido destacado en un estudio publicado en la revista Atmospheric Research, llevado a cabo por un equipo del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE-CSIC-UV-GVA), en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad de Valencia (UV) y la Generalitat Valenciana.
La investigación ha examinado datos recogidos entre 1979 y 2022, mostrando una clara inversión de tendencia respecto al aumento previo de la velocidad del viento, señalando el inicio de una fase de reducción.
La influencia de los fenómenos climáticos globales en la región antártica
La influencia de fenómenos climáticos como El Niño y el Southern Annular Mode (SAM) ha sido examinada con particular atención, ya que estas variaciones pueden tener impactos significativos en el clima de la región.
El estudio ha utilizado datos observacionales y simulaciones climáticas derivadas del reanálisis ERA5 del ECMWF/Copernicus Climate Change Service, proporcionando un cuadro detallado de las dinámicas atmosféricas en juego.
El Laboratorio de Clima, Atmósfera y Océano (Climatoc-Lab) del CIDE ha realizado un importante trabajo de verificación de la calidad y homogeneización de las series de datos recogidos, incluyendo por primera vez también los datos sobre la velocidad del viento en superficie de la Base Antártica Española Juan Carlos I del CSIC.
La complejidad de los modelos atmosféricos y la variabilidad del viento
Los científicos han analizado los modelos de circulación atmosférica que influyen mayormente en la velocidad del viento en la región, concentrándose en particular en el SAM y en la Oscilación Austral El Niño (ENSO).
Se ha observado que el SAM presenta una tendencia positiva, indicando que el cinturón de vientos fuertes que rodea la Antártida se está progresivamente acercando a la península, sugiriendo un potencial aumento de la velocidad del viento en superficie.
Sin embargo, las tendencias negativas observadas en las últimas dos décadas han planteado interrogantes respecto a la variabilidad de este fenómeno en el tiempo. Durante los inviernos entre 2009 y 2013, se ha observado una correlación directa entre el SAM y la velocidad del viento, mientras que entre 2014 y 2020 no se han encontrado relaciones significativas.
Esta no-estacionariedad había sido previamente descrita para otras variables como la temperatura y las precipitaciones en la península antártica, pero no para el viento.
El impacto de El Niño ha resultado ser menor, influyendo principalmente en el lado occidental de la península, en parte debido a las interacciones con La Niña y la depresión del Mar de Amundsen.
La complejidad orográfica y otros factores influyentes
Según César Azorín, director del Climatoc-Lab, la complejidad orográfica de la península antártica juega un papel crucial en los procesos locales que determinan la velocidad del viento en superficie.
Este fenómeno podría estar influenciado por numerosos factores, entre ellos cambios en la estructura del SAM, variaciones de la estabilidad atmosférica, conexiones con el ENSO, forzamientos antropogénicos, concentraciones de gases de efecto invernadero o de ozono estratosférico.
Implicaciones para el clima y el ambiente antártico
Las variaciones de la velocidad del viento en superficie pueden tener efectos significativos en el clima antártico, influyendo en aspectos cruciales como las precipitaciones, la cantidad y la estabilidad del hielo marino, la corriente circumpolar antártica y la formación de las aguas profundas.
Estos cambios han sido vinculados a recientes récords de temperatura en el noreste de la Antártida y podrían tener un papel en la fusión de las plataformas de hielo Larsen a través del proceso del Foehn.






