
La falta de electricidad, que impidió el uso de ventiladores y aires acondicionados, agravó la situación.
Las principales víctimas de estas condiciones extremas suelen ser las personas físicamente más vulnerables, y el calor intenso puede desencadenar infartos, ictus y otras patologías fatales. Aires acondicionados: ¿remedio o parte del problema? El uso creciente de los aires acondicionados es uno de los efectos colaterales de la crisis climática.
Este aparato, aunque proporciona alivio inmediato, alimenta un círculo vicioso: según el Centro euro-mediterráneo sobre los cambios climáticos, el aumento del uso de aires acondicionados lleva a un incremento de las emisiones de CO2 en Europa.
Su uso masivo también aumenta la demanda de electricidad.
En Italia, se prevé un incremento del 16% en la demanda de energía para refrigeración, equivalente a unos 10 GW de pico anual.
Entre 1998 y 2017, la World Health Organization registró 166.000 muertes causadas por las olas de calor. Los efectos del calor extremo en Europa y en el mundo El verano de 2022 fue el más caluroso jamás registrado en Europa, con temperaturas de 44°C en España, 42°C en Francia y 40°C en Londres.
Las olas de calor en Francia provocaron 10.000 muertes más que el año anterior, llevando el total de víctimas a 20.000 en toda Europa.
Según el Centre for Research on the Epidemiology of Disasters (CRED), alrededor de 97 millones de personas sufren los efectos de las temperaturas extremas en el mundo.
Las altas temperaturas se sitúan en el cuarto lugar entre los desastres climáticos, justo después de inundaciones, tormentas y terremotos.
Las olas de calor golpean duramente sobre todo las áreas donde el acceso a los recursos es limitado.
Por ejemplo, un estudio de la John Hopkins University ha demostrado que las temperaturas en los barrios marginales de Nairobi son más altas en comparación con el resto de la ciudad, debido a la falta de vegetación.
Esto demuestra lo crucial que es el incremento de las áreas verdes para mitigar los efectos del cambio climático y mejorar la calidad de vida.
Los árboles, de hecho, reducen naturalmente las temperaturas y contribuyen al bienestar psicológico de las personas. El calentamiento global y el aumento de las temperaturas Como se subraya en el libro “Hace un poco de calor.
Breve historia del calentamiento global y sus protagonistas” de Federico Grazzini y Sergio Rossi, el dióxido de carbono es fundamental para la vida en la Tierra, pero el aumento incontrolado de sus concentraciones atmosféricas está desestabilizando el clima global.
El sobrecalentamiento terrestre es comparable al aumento incontrolado de un “termostato”, y este rápido cambio preocupa enormemente a la comunidad científica.
El clima cambia continuamente, pero la actual velocidad de calentamiento, causada principalmente por la actividad humana, está llevando a una serie de consecuencias devastadoras, entre ellas el aumento de la frecuencia y la intensidad de las olas de calor, que no solo ponen en riesgo la vida de millones de personas, sino que contribuyen a fenómenos climáticos cada vez más extremos.






