
Este fenómeno tiene el potencial de influir significativamente en el aumento del nivel del mar, con efectos globales.
Los científicos que monitorean el glaciar desde hace años han expresado gran pesimismo respecto a su futuro, subrayando que la cantidad de hielo que se está derritiendo, comparable a Gran Bretaña, podría llevar a un aumento del nivel del mar de aproximadamente 65 centímetros. Un equipo de alrededor de 100 investigadores provenientes de Estados Unidos y Gran Bretaña ha pasado seis años estudiando el Thwaites, utilizando una amplia gama de herramientas tecnológicas, incluyendo satélites, barcos, aviones y robots submarinos, con el fin de comprender mejor las dinámicas que lo gobiernan.
Este imponente glaciar representa una parte esencial de la capa de hielo antártica, y su desestabilización podría desencadenar un efecto dominó en otros glaciares de la región, poniendo en riesgo toda la capa de hielo de la Antártida occidental.
Los científicos estiman que, en un futuro no muy lejano, este proceso podría contribuir a un aumento del nivel del mar de más de 3 metros. Si tal escenario llegara a concretarse, muchas ciudades en todo el mundo podrían encontrarse sumergidas.
Las áreas más vulnerables incluyen grandes metrópolis como Bangkok, Shanghái, Nueva York, Londres, Nueva Orleans, Calcuta, Ámsterdam, Dubái, Manila, Ho Chi Min City, Hamburgo y muchas otras. Thwaites es particularmente sensible a los cambios de temperatura debido a su conformación geográfica: el glaciar descansa de hecho sobre un lecho rocoso submarino, que acelera el proceso de fusión al contacto con las aguas más cálidas. Un factor adicional de complicación está representado por la interacción entre la roca del fondo y la parte interna de la capa de hielo.
Con el progresivo retroceso del glaciar, cada vez más hielo queda expuesto al agua cálida del mar, acelerando el colapso del Thwaites.
Un grupo de científicos del Dartmouth College en New Hampshire, Estados Unidos, ha llevado a cabo simulaciones numéricas para estudiar el comportamiento futuro del glaciar en función de varios niveles de emisiones de dióxido de carbono. Los resultados de estas simulaciones son preocupantes: en casi todos los escenarios, el glaciar entra en una fase de inestabilidad, retrocediendo hacia el interior del continente.
Los estudiosos están tratando de determinar el tiempo necesario para que este retroceso significativo ocurra, y las previsiones indican que el retroceso del hielo podría acelerarse en las próximas décadas.
Sin embargo, no existe una fecha precisa: la velocidad de este proceso dependerá en gran medida del aumento de las temperaturas globales y del calentamiento de los océanos, ambos ligados a las actividades humanas.






