
Incluso un incremento de solo 2-3 grados Celsius respecto a la media puede provocar un fuerte estrés térmico en los corales, amenazando la supervivencia de estos delicados ecosistemas. Derek Manzello, coordinador de NOAA Coral Reef Watch, ha destacado la importancia crucial de los hábitats coralinos para el equilibrio de los ecosistemas oceánicos. Los corales, además de ser fundamentales para la vida marina, también son testigos excepcionales de la historia climática de nuestro planeta.
Recientemente, han proporcionado pruebas determinantes de que las temperaturas de la superficie del mar registradas en 2024 en la Gran Barrera de Coral han sido las más elevadas de los últimos 400 años.
Un estudio publicado en la revista Nature ha analizado muestras de esqueletos de corales recogidos desde 1618, reconstruyendo así las temperaturas pasadas de la superficie del mar en el Mar de Coral durante los meses más cálidos en Australia: enero, febrero y marzo. Estos estudios no solo confirman el impacto dramático del cambio climático en el calentamiento a largo plazo, sino que también muestran una correlación directa con los eventos de blanqueamiento que estamos observando hoy.
La Gran Barrera de Coral, situada frente a la costa de Queensland, es el sistema coralino más grande del mundo y representa una joya ecológica de valor incalculable para Australia.
Además de su extraordinaria biodiversidad, la barrera genera anualmente alrededor de 6,4 mil millones de dólares y sostiene aproximadamente 64.000 puestos de trabajo. El doctor Ben Henley de la Universidad de Melbourne, experto en el estudio del cambio climático a través de los registros paleoclimáticos como los anillos de los árboles, los registros coralinos y los núcleos de hielo, ha revelado que las actuales temperaturas de la superficie del mar son las más altas de los últimos cuatro siglos.
Este dato alarmante podría tener un impacto significativo en las futuras evaluaciones de la UNESCO respecto a la Gran Barrera de Coral. El ecoturismo se considera un elemento clave para ayudar a la barrera a sobrevivir a los cambios climáticos.
Henley subraya que cuanto más las personas conozcan, amen y se preocupen por la barrera, mejor será para su conservación.
Además, Australia deberá presentar un informe sobre los progresos relativos a la protección de la Gran Barrera de Coral antes de febrero de 2025, como lo requiere el Comité del Patrimonio Mundial.
Estos datos ponen de relieve no solo la extrema vulnerabilidad de nuestros ecosistemas marinos, sino también la urgente necesidad de emprender acciones globales decisivas para mitigar los efectos devastadores del cambio climático.






