
Este calentamiento extremo ya ha causado cinco grandes eventos de blanqueamiento de los corales en los últimos nueve años.
Los científicos, a través de un estudio publicado en la revista Nature, han analizado muestras tomadas de los corales centenarios, revelando cómo el cambio climático está poniendo en riesgo este maravilloso ecosistema natural. Los investigadores han examinado miles de núcleos de coral, que son muestras cilíndricas tomadas de sus esqueletos, para obtener pistas químicas sobre las variaciones ambientales sufridas a lo largo de los siglos. Estos corales, siendo organismos vivos y no plantas, acumulan en sus esqueletos indicadores químicos que reflejan las condiciones de su entorno natural.
Cruzando estos datos con los registros históricos de las temperaturas marinas del Centro Hadley del Reino Unido, se ha revelado que las temperaturas alrededor de la Gran Barrera de Coral en la última década han sido las más altas en cuatro siglos. El blanqueamiento de los corales ocurre cuando las temperaturas del agua superan un cierto umbral, llevando a los corales a expulsar las algas simbióticas que los nutren y les confieren su color vivo. Este proceso deja a los corales blancos y vulnerables, y si las temperaturas elevadas persisten, los corales no tienen la posibilidad de recuperarse, comprometiendo su supervivencia y la del ecosistema que albergan. La Gran Barrera de Coral, que es un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO, podría pronto recibir la clasificación de “en peligro” si las investigaciones actuales influyeran en la opinión de la organización.
Este estatus podría representar una señal de alarma global sobre la gravedad de la situación. La Prof.
Helen McGregor de la Universidad de Wollongong ha subrayado la importancia de basarse en la ciencia para comprender y abordar el peligro que se cierne sobre este ecosistema único. A pesar de la situación crítica, el Dr.
Benjamin Henley ha expresado un cauto optimismo, sugiriendo que una acción global para limitar el calentamiento global podría aún ofrecer una esperanza para la supervivencia de la barrera de coral. La investigación demuestra que los corales tienen una capacidad de adaptación dentro de intervalos específicos de temperatura, formando un esqueleto que proporciona hábitat para otras formas de vida marina.
Sin embargo, la persistencia de condiciones extremas podría no dejarles ninguna posibilidad de resistencia.






