
Se prevén tormentas de notable intensidad, un cambio drástico respecto a las semanas anteriores dominadas por el Anticiclón Africano. Este último ha provocado un aumento considerable de las temperaturas, que podrían alcanzar valores récord en el mes de agosto. La llegada de masas de aire más frescas desde el Atlántico está por desplazar hacia el sur la alta presión africana, rompiendo la estabilidad meteorológica que ha caracterizado el período reciente.
Este desplazamiento es propicio para la generación de severos eventos atmosféricos, entre ellos aguaceros, granizo y tornados, además de los temidos downburst.
¿Qué es el Downburst?
El downburst es un fenómeno meteorológico que se manifiesta con un violento flujo de viento que precipita desde una nube tormentosa hasta el suelo.
Esto ocurre cuando el aire frío, cargado de lluvia, desciende rápidamente debido al enfriamiento causado por la evaporación de la misma lluvia. Al contacto con el suelo, el aire se expande violentamente en todas las direcciones, generando vientos devastadores.
Tipos
Existen dos categorías principales de downburst: el Microburst y el Macroburst.
El Microburst, con un diámetro inferior a los 4 kilómetros, puede causar daños localizados pero intensos.
El Macroburst, más extenso, supera los 4 kilómetros de diámetro y puede influir en un área más amplia con vientos de fuerte intensidad.
Daños devastadores
Los downburst pueden provocar destrucciones comparables a las de los tornados, derribando árboles, líneas eléctricas y dañando estructuras.
Estos fenómenos son extremadamente peligrosos también para el tráfico aéreo, ya que pueden alterar drásticamente las condiciones de viento durante las fases de despegue y aterrizaje. Un downburst puede desarrollarse principalmente durante una tormenta, pero algunas condiciones son particularmente favorables para su formación: un rápido enfriamiento del aire dentro de la nube, una alta humedad relativa que facilita la condensación, y una rápida evaporación de la lluvia que atraviesa capas de aire seco.
El impacto en el suelo del aire frío genera luego los vientos destructivos típicos del fenómeno. Las condiciones meteorológicas ideales para la formación de un downburst incluyen la presencia de tormentas con intensas corrientes ascendentes y descendentes, abundantes precipitaciones o granizo, y a menudo una capa de aire seco cerca del suelo.
Estos fenómenos son más frecuentes en áreas con clima cálido y húmedo, donde la energía térmica favorece el desarrollo de imponentes nubes tormentosas.




