
Además de los culpables notorios como el queso por las grasas saturadas y las bebidas gaseosas por los azúcares añadidos, el estudio identifica una lista más amplia de fuentes populares que contribuyen a superar las recomendaciones del 10% de las calorías diarias provenientes de estos nutrientes. El análisis de los datos relativos a más de 35.000 adultos estadounidenses es parte de un proyecto destinado a desarrollar una herramienta de investigación que facilite la evaluación de los aspectos negativos relacionados con la dieta. Este trabajo también podría aumentar la conciencia de los consumidores sobre las fuentes insospechadas de grasa y azúcar que se acumulan a lo largo del día. El profesor Christopher Taylor de la Universidad del Estado de Ohio ha destacado cómo incluso las dietas consideradas saludables pueden contener pequeñas cantidades de grasa saturada, acumulándose silenciosamente en la dieta.
La investigación sugiere por lo tanto la importancia de leer las etiquetas de los alimentos para identificar estas fuentes ocultas. Susan Schembre de la Universidad de Georgetown ha planteado preocupaciones sobre la política de salud pública debido a la prevalencia del azúcar añadido, presente en muchos alimentos en cantidades sorprendentes.
Los investigadores han analizado los datos recogidos del National Health and Nutrition Examination Survey entre 2005 y 2018, incluyendo recordatorios dietéticos detallados sobre qué y cuándo se consumieron alimentos o bebidas en los dos días anteriores. Las principales fuentes de grasa saturada resultaron ser queso, pizza, helado y huevos, mientras que las de azúcar añadido eran bebidas gaseosas, tés dulces, jugos de frutas, así como pasteles y pastas. Otras categorías significativas incluían embutidos fríos, sustitutos de la crema, papas fritas, leche entera y condimentos a base de tomate, barras de cereales, bebidas energéticas, pan leudado. En general, los resultados mostraron que generalmente las grasas saturadas constituyen un mínimo del 12% de las calorías diarias y el azúcar añadido varía entre el 14% y el 16%.
Esto demuestra cuán fundamental es no solo centrarse en los mayores contribuyentes, sino también comprender aquellos elementos que, aunque percibidos como saludables, pueden sumarse hasta superar los umbrales recomendados del 10% de las calorías diarias de estos nutrientes.




