
Mayo y principios de junio
A pesar de un mayo muy lluvioso y bastante fresco, las tormentas afectaron gran parte del Norte, mientras que el Sur se quedó mirando.
Además, en la segunda mitad de junio, el anticiclón africano trajo temperaturas que, en algunas áreas del Sur, superaron los 40 °C.
Luego vino julio
Julio comenzó con un fresco de otros tiempos, pero luego todo cambió y fue dominado por el anticiclón africano, con temperaturas persistentemente elevadas, confirmando las previsiones de un verano tórrido. Este calor prolongado agravó la situación de sequía, especialmente en el Sur, donde la escasez de precipitaciones fue más intensa.
Aunque hubo breves períodos de tregua, las temperaturas se mantuvieron muy por encima de la norma, evidenciando la persistencia del anticiclón.
Ahora agosto se está volviendo calurosísimo
Con el avance de agosto, las previsiones indican un nuevo aumento de las temperaturas, con el regreso del anticiclón africano que podría llevar los termómetros a los máximos estacionales, en el período entre el 9 y el 12, para llevarnos a un Ferragosto de fuego.
Este escenario confirma las proyecciones de la primavera, que preveían un clímax veraniego caracterizado por un calor intenso de matriz africana, aunque en ese momento llovía muchísimo.
Las expectativas
Julio y agosto han confirmado así las expectativas meteorológicas, delineando un verano que, a pesar de las esperanzas iniciales de un clima más suave, continúa imponiéndose con sol y calor como absolutos protagonistas, pero también con tormentas de inaudita violencia. Las condiciones meteorológicas de este año continúan evidenciando el hecho de que los cambios climáticos y la extremización del clima son ya algo asumido.
Inútil tratar de negarlo, porque tanto son cosas que están a la vista de todos. El verano se ha convertido en una continua alternancia entre calor extremo y tormentas extremas.






