
Es importante subrayar que estas no son previsiones precisas, sino indicaciones generales sobre cómo podría ser el clima entre septiembre y noviembre. No deben tomarse como previsiones, sino como una línea de tendencia en la que basarse.
Una temporada muy transformada
Como todas las demás estaciones, el Otoño también ha sufrido cambios meteorológicos significativos debido al cambio climático.
En los últimos años, esta estación se ha vuelto cada vez más cálida y menos lluviosa. Septiembre, ahora, se presenta como un mes veraniego en todos los aspectos, con pocas olas de mal tiempo.
Incluso octubre, a menudo, se caracteriza por un clima templado y anticiclónico, aunque hacia finales del mes llegan las primeras perturbaciones que traen lluvias significativas. Noviembre, en cambio, ha alternado irrupciones frías con casi nevadas en llanura a períodos templados, pero al menos con una buena regularidad en las lluvias, muy útiles para el Sur.
Merece atención el lado pluviométrico
El interés principal es entender si la temporada será lluviosa.
Aquí comienzan las incertidumbres.
Según el modelo europeo ECMWF, que proporciona mapas a largo plazo, la próxima temporada podría seguir la tendencia de 2024: frecuentes precipitaciones en el Norte y por debajo de la media en el Sur. Esta situación podría representar un problema serio, porque el Sur tiene una necesidad absoluta de perturbaciones serias.
La sequía persistente
Entre las opciones posibles, la más probable prevé una distribución de las precipitaciones que podría agravar la sequía en el Sur de Italia.
Recordemos que podrían ocurrir lluvias significativas, pero mal distribuidas o muy violentas, y por lo tanto no serían suficientes para poner fin a la grave sequía que afecta a muchas regiones del sur.
Mientras que una temporada otoñal por debajo de la media pluviométrica podría no ser un gran problema para el Norte, lo mismo no se aplica al Sur, donde resultaría catastrófica.
Por este motivo, es esencial que las lluvias estén bien distribuidas en el tiempo y no concentradas en breves períodos.
Septiembre y Octubre: meses clave
Septiembre, con su clima veraniego, y octubre, a menudo templado y anticiclónico, son meses clave para comprender la evolución del Otoño.
Las primeras perturbaciones significativas de octubre pueden dar indicaciones sobre cómo se desarrollará noviembre.
Las irrupciones frías y las lluvias de noviembre son cruciales para equilibrar el déficit hídrico acumulado en los meses anteriores. Veremos si finalmente salimos de la crisis hídrica que está devastando el Sur.






