
Durante el verano, es crucial proteger nuestra piel de los rayos UV del sol, que pueden ser dañinos.
Sin embargo, los productos solares actuales no están exentos de efectos tóxicos tanto para los seres humanos como para los organismos marinos. Una investigación reciente sugiere el uso de un compuesto derivado de la piel de pulpos y calamares, llamado xantomatina, para mejorar la seguridad y la eficacia de las cremas solares.
Este cromóforo, presente también en algunos artrópodos, es responsable del cambio de color de estos cefalópodos gracias a su capacidad de absorber y emitir diferentes longitudes de onda de luz. Las cremas solares actuales funcionan absorbiendo los dañinos rayos UV.
Estos productos contienen varios compuestos activos, algunos de los cuales son compuestos orgánicos, otros son minerales como el óxido de zinc.
Leila Deravi y sus colegas han propuesto integrar el óxido de zinc con una versión sintética de la xantomatina, evitando así la necesidad de extraer esta molécula de los pulpos. Para evaluar la seguridad y la eficacia de este nuevo producto, los investigadores han explorado diversas cuestiones.
Han probado la seguridad de la xantomatina para los fragmentos de coral, no encontrando ni reacciones de retracción de los pólipos ni blanqueamiento de los fragmentos incluso a altas dosis.
Además, han verificado que la xantomatina no provoca irritaciones o alergias por contacto, incluso después de exposiciones repetidas.
Se necesita más investigación para comprender si las propiedades antioxidantes de la xantomatina pueden ofrecer beneficios adicionales. Otro aspecto investigado fue si la xantomatina podría mejorar la protección solar del óxido de zinc.
Los resultados indican que, aunque por sí sola la xantomatina no absorbe significativamente la luz UV, su adición al óxido de zinc mejora la absorción de las longitudes de onda UVA y de la luz visible.
Es importante recordar que los rayos UV se dividen en UVA y UVB, con los UVA que penetran más profundamente en la piel y están asociados con el envejecimiento fotoinducido, mientras que los UVB afectan las capas superficiales causando quemaduras y aumentando el riesgo de cáncer de piel. Este estudio, publicado en el Journal of Cosmetic Science, demuestra cómo la inspiración de la naturaleza puede ser aprovechada para desarrollar productos más seguros tanto para los seres humanos como para el medio ambiente, utilizando las propiedades únicas de la piel de los cefalópodos.




