
A partir de mayo de 2023, los vientos alisios orientales se debilitaron y las aguas cálidas del Pacífico occidental comenzaron a desplazarse hacia la costa occidental de las Américas, señalando el inicio de El Niño después de tres años consecutivos de condiciones La Niña.
Este evento alcanzó su pico en diciembre de 2023, para luego agotarse a mediados de mayo de 2024. Durante su apogeo, sin embargo, la intensidad de este El Niño no alcanzó la de los eventos más extremos de las últimas décadas, como los de 1997-1998 y 2015-2016.
A pesar de ello, contribuyó a notables perturbaciones climáticas a nivel global, influyendo en los patrones de precipitación y causando sequías e incendios en diversas regiones del mundo. El fenómeno es parte de un ciclo más amplio conocido como Oscilación del Sur de El Niño (ENSO), que implica el calentamiento y enfriamiento cíclico de la superficie oceánica en el área tropical del Pacífico oriental en respuesta a la fuerza de los vientos alisios.
Este proceso influye en la circulación atmosférica, intensificando las precipitaciones en algunas áreas y provocando sequías en otras. El 2023 marcó un año de temperaturas globales récord, en parte debido a las altas temperaturas de la superficie del mar causadas por El Niño, además de la tendencia al calentamiento a largo plazo causada por los gases de efecto invernadero.
Los científicos del Goddard Institute for Space Studies de la NASA registraron un año entero de temperaturas mensuales récord desde mayo de 2023 hasta mayo de 2024, un fenómeno sin precedentes en la historia reciente. Las anomalías de la altura de la superficie del mar observadas el 4 de diciembre de 2023 y el 1 de julio de 2024 muestran variaciones significativas entre el pico de El Niño y la fase neutra posterior.
Los mapas, basados en los datos adquiridos por el satélite Sentinel-6 Michael Freilich y procesados por Josh Willis y colegas del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, destacan las áreas donde el nivel del mar era más alto o más bajo de lo normal. En julio de 2024, el Pacífico oriental entró en una fase neutra, con previsiones que sugieren una posible transición hacia La Niña entre agosto y octubre, con una probabilidad del 70%.
Esto podría llevar a más cambios en los patrones climáticos globales en los próximos meses. El Niño de 2023-2024, aunque no fue el más intenso de los últimos treinta años, tuvo un impacto considerable en el clima global, alterando los patrones de precipitación y contribuyendo a temperaturas récord, sequías y otros fenómenos meteorológicos extremos en diversas partes del mundo.





