
Preocuparse seriamente, porque condiciones meteorológicas y climáticas tan anómalas no pueden no tener repercusiones de cierto tipo.
Es más, especifiquemos mejor: no podrán no tener repercusiones. Es correcto razonar en una óptica futura porque es el futuro lo que más preocupa.
Quizás habrá que preocuparse ya en agosto, o tal vez en septiembre.
Veremos.
El hecho es que también este año, quieras o no, el Mediterráneo está almacenando una buena cantidad de aire caliente.
Quién sabe qué temperaturas alcanzarán las aguas superficiales… Exactamente, el “almacén Mediterráneo” deberá ser tenido en debida consideración en las próximas semanas, cuando las primeras perturbaciones atlánticas – si es que las hay – intenten incursionar sobre nosotros. Exceso de energía térmica significa riesgo de fenómenos atmosféricos extremos.
Ya lo sabemos, toda esa energía no hará más que desencadenar fenómenos de cierto tipo.
Por ejemplo, las tormentas de fin de temporada, por ejemplo, los aguaceros, por ejemplo, otras granizadas y tornados. Esto podría ser el precio a pagar en los próximos meses, especialmente durante el Otoño.
Porque en ese período la situación podría agravarse aún más, podría seguir haciendo calor incluso en septiembre y octubre y entonces en ese punto sin duda sería doloroso. Es correcto reflexionar sobre esto, desde ahora.
Es correcto que se sepa que estas condiciones meteorológicas y climáticas no están bien en absoluto.
Para algunos podrían estar bien, por supuesto, pero sepan que solo podrán causar problemas.
Además de hacer el aire opresivo en este período, en las próximas semanas podrían traer fenómenos violentos.






