El 20 de noviembre de 2024, una nueva erupción volcánica en la Península de Reykjanes generó espectaculares flujos de lava, llevando a la evacuación de residentes y turistas. Una intensa actividad sísmica precedió la erupción, que se produjo desde una fisura volcánica cerca de la famosa Blue Lagoon, al suroeste de la capital islandesa Reykjavík.
La lava atravesó importantes arterias viales, causando daños significativos y acercándose peligrosamente a una de las principales atracciones turísticas de Islandia.
Imágenes satelitales documentan el evento
Gracias a los satélites Suomi NPP y Landsat 9, la erupción fue observada y analizada en detalle.
El sensor VIIRS en el Suomi NPP capturó extraordinarias imágenes nocturnas, destacando la luminosidad de la lava incandescente, que superaba la intensidad de las luces urbanas circundantes.
La NOAA lanzó un time-lapse de las observaciones nocturnas, mostrando claramente la columna de ceniza volcánica iluminada por la luz lunar.
El sensor OLI-2 en Landsat 9 documentó posteriormente, el 24 de noviembre, los flujos de lava que se extendían en direcciones opuestas desde el pico Stóra Skógfell a lo largo de la fila de cráteres Sundhnúkur. Las imágenes térmicas permitieron identificar las áreas de mayor actividad gracias a la firma infrarroja de la lava.
Consecuencias en el área circundante
La colada de lava causó la evacuación de los residentes cercanos y de los turistas hospedados en el Blue Lagoon, afectando directamente el estacionamiento del establecimiento e incorporando un pequeño edificio de servicio.
Afortunadamente, los flujos se ralentizaron posteriormente, pero el resort permanecerá cerrado hasta al menos el 26 de noviembre de 2024.
El aeropuerto internacional de Reykjavík, situado cerca del sitio de la erupción, no sufrió interrupciones en los vuelos, pero las autoridades permanecen vigilantes ante posibles cambios en las condiciones atmosféricas.
La columna de gas volcánico, compuesta principalmente de dióxido de azufre, ha generado preocupaciones por la calidad del aire, aunque hasta ahora no se han reportado impactos significativos en la salud pública.
Un fenómeno parte de una actividad volcánica en curso
Esta erupción representa el séptimo evento en una serie de actividades volcánicas iniciada en diciembre de 2023. La Península de Reykjanes es conocida por su intensa actividad geotérmica, con frecuentes erupciones que modelan continuamente el paisaje.
Los científicos están monitoreando atentamente la situación para comprender mejor los procesos geológicos de la región y prever posibles nuevas manifestaciones volcánicas.
Un testimonio de la fuerza de la naturaleza
Las imágenes y los datos recopilados durante este evento ofrecen una oportunidad única para estudiar los volcanes islandeses y sus efectos en el medio ambiente y las infraestructuras.
La erupción del 20 de noviembre, con su combinación de espectacularidad y destrucción, subraya la importancia de una vigilancia continua y de una planificación adecuada para gestionar los riesgos asociados a fenómenos naturales tan poderosos.







