
El 1 de diciembre de 2024, el instrumento MERTIS (Mercury Radiometer and Thermal Infrared Spectrometer) capturó datos cruciales sobre la composición mineral y la temperatura de la superficie de Mercurio, abriendo nuevas perspectivas sobre su formación y evolución.
Un quinto sobrevuelo estratégico
Durante este paso, la sonda llegó a 37.626 kilómetros de la superficie de Mercurio, una distancia suficiente para probar los instrumentos científicos y recopilar datos valiosos.
Aunque no fue el paso más cercano (en septiembre de 2024 BepiColombo descendió hasta solo 165 kilómetros), cada sobrevuelo representa un paso hacia el objetivo final: entrar en una órbita estable alrededor del planeta a partir de finales de 2026. Para llegar a Mercurio, la sonda ha seguido una trayectoria compleja a través del Sistema Solar interno, utilizando la asistencia gravitacional de la Tierra (una vez), de Venus (dos veces) y del mismo Mercurio (seis veces).
Estos sobrevuelos no solo ayudan a corregir la ruta de la sonda, sino que también ofrecen la oportunidad de adquirir datos preliminares sobre la superficie y el entorno del planeta.
Descubrimientos geológicos del infrarrojo medio
El quinto paso permitió a MERTIS observar una porción del hemisferio norte de Mercurio, incluida una vasta llanura volcánica y parte del Cuenca Caloris, una formación rocosa dentro de un gran cráter de impacto. Esta región, conocida por sus temperaturas extremas cuando se encuentra en el perihelio, fue estudiada por primera vez en el infrarrojo medio, ofreciendo una perspectiva completamente nueva.
Las imágenes capturadas también incluyen el cráter Bashō, ya documentado por las misiones Mariner 10 (1974-1975) y Messenger (2011-2015), pero nunca observado con la misma sensibilidad a las variaciones térmicas. A pesar de la resolución relativamente baja de 26-30 kilómetros, las observaciones proporcionan un panorama general de las características geológicas del planeta.
Estudios sobre minerales y temperaturas extremas
Los datos recopilados por MERTIS ofrecen pistas sobre la composición mineral de la superficie de Mercurio.
Los científicos del Centro Aeroespacial Alemán han replicado en laboratorio las condiciones extremas del planeta, calentando minerales naturales y sintéticos a más de 400°C y midiendo sus emisiones en el infrarrojo medio.
Este trabajo ha creado una base de datos de “huellas digitales” térmicas, que ahora puede compararse con los datos de Mercurio para identificar los tipos de minerales presentes, la temperatura de la superficie y la rugosidad del terreno. Según Solmaz Adeli, responsable del proyecto para el sobrevuelo, la superficie de Mercurio es sorprendentemente pobre en hierro, lo que lleva a los investigadores a probar minerales que simulan la posible composición del planeta.
Entre los materiales estudiados se encuentran minerales formadores de rocas similares a los que se supone que están presentes en el planeta.
Un futuro prometedor para la observación
Cuando BepiColombo entre en órbita en 2026, los instrumentos científicos, incluido MERTIS, podrán mapear toda la superficie de Mercurio con una resolución mucho más alta, hasta 500 metros.
Esta mayor precisión permitirá analizar detalles geológicos y térmicos nunca antes observados, ofreciendo respuestas cruciales sobre la formación del planeta y su comportamiento en proximidad al Sol.




