
Sin embargo, el avance científico está abriendo escenarios revolucionarios, planteando la posibilidad de retrasar o incluso abolir el fin de la existencia.
Según el neurocientífico Dr. Ariel Zeleznikow-Johnston, la perspectiva de vivir más allá de la expectativa estadística de vida es un deseo común, compartido también por aquellos que se encuentran en situaciones terminales. El Dr. Zeleznikow-Johnston ha observado que aproximadamente el 70% de los pacientes con condiciones terminales manifiestan un fuerte deseo de continuar viviendo, a pesar del pronóstico desfavorable.
Este dato refleja una necesidad humana profunda de aferrarse a la vida y abre el debate sobre tecnologías que podrían, en el futuro, permitir postergar la muerte o incluso superarla.
El neurocientífico explora la idea de la abolición de la muerte, enfocándose en tecnologías emergentes, como la preservación del cerebro y el mapeo del conectoma, para permitir la supervivencia de la individualidad más allá de los límites biológicos.
Conectoma: el mapa de la personalidad y la memoria
El concepto de conectoma, introducido y popularizado por Sebastian Seung, representa el conjunto único de conexiones neuronales en el cerebro, consideradas la clave para codificar la memoria, la personalidad y la identidad de un individuo.
Aunque el mapeo completo del conectoma humano aún no se ha alcanzado, la investigación en secciones cerebrales está logrando avances significativos.
Utilizando tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, los científicos están acumulando imágenes detalladas de las conexiones sinápticas, con el objetivo de reconstruir un mapa integral del cerebro.
Preservar al individuo: entre neurociencia y tecnología
Un aspecto intrigante de la investigación es el potencial de recuperación del conectoma incluso después de la muerte cardíaca.
El Dr.
Zeleznikow-Johnston explica que, dentro de un límite temporal de 36 horas desde el fallecimiento, las conexiones neuronales cruciales podrían ser preservadas.
Esto lleva a la introducción del concepto de muerte informativa-teórica, que ocurre cuando el deterioro del cerebro es tal que hace imposible la recuperación del conectoma y, por lo tanto, de la identidad individual. Si fuera posible capturar y digitalizar el conectoma humano, se podría crear una simulación completa del cerebro, ofreciendo una forma de existencia digital incluso cuando el cuerpo físico ya no es funcional.
Implicaciones de la inmortalidad digital
La idea de emular completamente un cerebro humano no está exenta de implicaciones éticas y filosóficas.
Este escenario, que representaría una forma de inmortalidad a través de la digitalización de la identidad, plantea preguntas fundamentales sobre la naturaleza de la existencia, la autenticidad del individuo simulado y las consecuencias de una vida prolongada indefinidamente en una forma no biológica.
Las tecnologías de preservación del cerebro y mapeo del conectoma aún están en sus inicios, pero su desarrollo podría transformar radicalmente nuestra relación con la muerte, desafiando los límites biológicos que históricamente han definido la condición humana.




