
Este fenómeno desencadenó inundaciones y deslizamientos de tierra devastadores, con un saldo de 244 víctimas, dejando al país en un estado de alerta. Un reciente estudio de atribución climática ha destacado que los cambios climáticos de origen antropogénico han aumentado en un 70% la probabilidad de eventos extremos como el de septiembre y han intensificado su fuerza en un 10%. Roshan Jha, doctorando en el Indian Institute of Technology Bombay, presentó los resultados del estudio durante la reunión anual de la AGU celebrada el 10 de diciembre en Washington, D.
C.
El trabajo fue realizado con la contribución de 19 científicos provenientes de cinco países diferentes, utilizando datos de estaciones meteorológicas locales y modelos climáticos.
Precipitaciones récord durante el monzón
Durante el evento de septiembre, la capital Kathmandu registró 323,5 milímetros de lluvia en apenas 24 horas, un dato que subraya la vulnerabilidad de la región durante la temporada del monzón.
El fenómeno, que transporta humedad desde el Océano Índico hacia el Himalaya, se ha intensificado por el aumento de la capacidad de la atmósfera para retener humedad, un efecto directo del calentamiento global.
Desde 1980, esta tendencia está en constante crecimiento, como demuestran los análisis de los investigadores.
Los científicos han analizado las precipitaciones máximas acumuladas en tres días en las regiones centrales y orientales de Nepal durante la temporada monzónica, comparando los datos desde 1971 hasta 2024 con modelos climáticos preindustriales.
La comparación ha evidenciado la influencia significativa de los cambios climáticos actuales, agravados por la urbanización no planificada.
Urbanización y vulnerabilidad del Valle de Kathmandu
El rápido desarrollo urbanístico ha amplificado el impacto de los eventos extremos.
En el Valle de Kathmandu, la expansión de las áreas habitadas a lo largo de los ríos, como el Bagmati, ha reducido drásticamente las áreas naturales de inundación. El río ha sido desviado para hacer espacio a edificios residenciales e infraestructuras industriales, aumentando así el riesgo de inundaciones.
En los últimos treinta años, las áreas edificadas en el valle han aumentado en un 386%, mientras que la cobertura forestal ha disminuido en un 28%, dejando el territorio aún más vulnerable. Nepal es uno de los países con la tasa de urbanización más rápida del mundo.
La población en el Valle de Kathmandu crece al ritmo del 6,5% anual, transformando el área en una de las regiones metropolitanas de más rápido crecimiento del Sur de Asia.
Sin embargo, este crecimiento no ha sido acompañado por una planificación adecuada, haciendo que muchas áreas informales sean particularmente vulnerables a los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos. El análisis de la variabilidad climática en una región compleja como el Himalaya presenta notables dificultades, agravadas por la limitada disponibilidad y calidad de los datos climáticos. Este límite obstaculiza la comprensión precisa de los riesgos relacionados con los cambios climáticos y complica el desarrollo de estrategias de mitigación y adaptación eficaces.




