
Este desprendimiento capturó la atención global, levantando interrogantes sobre la relación entre el cambio climático y la formación de icebergs gigantescos.
Sin embargo, la rareza de estos eventos hace difícil analizarlos y establecer correlaciones con el calentamiento global.
Estudio sobre la evolución de los icebergs antárticos
Un equipo de investigadores liderado por MacKie et al. ha llevado a cabo el primer análisis a largo plazo sobre los mayores icebergs antárticos anuales.
El estudio, publicado en Geophysical Research Letters, se centró en los más grandes icebergs formados cada año entre 1976 y 2023.
Las dimensiones de estos icebergs variaban hasta un máximo de 11.000 kilómetros cuadrados. El objetivo era identificar posibles cambios en la frecuencia de los eventos de desprendimiento extremos a lo largo del tiempo, utilizando modelos estadísticos diseñados para analizar pequeños conjuntos de datos con eventos raros.
Los resultados mostraron una leve disminución en el tamaño de los icebergs más grandes durante el período de estudio.
Esto sugiere que los eventos extremos no han aumentado a pesar de la intensificación de los cambios climáticos.
Pérdida de hielo: el verdadero impacto del cambio climático
Aunque los eventos extremos como el que generó A-68 atraen la atención mediática, el estudio subraya que son los pequeños eventos de desprendimiento los que contribuyen más a la pérdida de masa glaciar en Antártida.
Este fenómeno, descrito como una “muerte por mil cortes”, está erosionando las plataformas de hielo de manera más silenciosa pero significativa. Otros estudios apoyan esta conclusión, mostrando un aumento de los pequeños eventos de desprendimiento a lo largo del tiempo.
Esto implica que los cambios climáticos están afectando al continente, pero su impacto se manifiesta más a través de fenómenos difundidos y menos espectaculares en comparación con los eventos extremos.
La posibilidad de icebergs aún más grandes
Los modelos elaborados por los investigadores indican que, aunque no aumente la frecuencia de los eventos extremos, podría ocurrir un desprendimiento excepcional en el futuro.
Un iceberg de dimensiones “una vez cada siglo” podría alcanzar una extensión comparable a la de Suiza (alrededor de 38.827 kilómetros cuadrados).
Este descubrimiento, aunque hipotético, subraya la complejidad de los procesos antárticos.
Comprender estos fenómenos es esencial para evaluar el impacto del cambio climático y planificar estrategias globales para mitigar la pérdida de hielo y el consecuente aumento del nivel del mar.




