
Esta fase de calma, sin embargo, podría pronto dar paso a un cambio significativo a partir del 3 de enero. Las previsiones indican que la alta presión tenderá a desplazar sus máximos hacia el Atlántico, abriendo el camino a una afluencia de aire frío de origen ártico que afectará a Europa centro-septentrional. Este movimiento atmosférico podría determinar un primer empeoramiento de las condiciones meteorológicas en Italia entre el 3 y el 4 de enero.
En esta fase, se prevé la llegada de una rápida perturbación que traerá lluvias en el noreste, con nevadas en los relieves montañosos y ocasionalmente a cotas colinares. Las regiones del noroeste permanecerán en parte protegidas por las corrientes occidentales y septentrionales, resultando menos afectadas por el mal tiempo.
En el transcurso de la tarde del 3 de enero, el frente perturbado podría avanzar rápidamente hacia el centro-sur, trayendo precipitaciones generalizadas. Para el 4 de enero se prevé que los fenómenos se concentren en las regiones meridionales y en el bajo Adriático, con una posterior tendencia a la mejora de las condiciones atmosféricas.
Sin embargo, el mal tiempo podría resolverse en tiempos relativamente cortos, dejando espacio a una recuperación de la estabilidad. No obstante, permanece una cierta incertidumbre sobre la evolución exacta de este escenario.
Algunos modelos meteorológicos, entre ellos el autoritario ECMWF, sugieren un retraso del empeoramiento, desplazándolo entre el 4 y el 5 de enero.
En este caso, las áreas más afectadas serían las del centro-sur y del medio-bajo Tirreno, con dinámicas aún en fase de definición. Para tener un cuadro más claro sobre el primer episodio de mal tiempo de 2025 será necesario esperar más actualizaciones.
Mientras tanto, los primeros días del año parecen destinados a marcar el paso de una atmósfera anticiclónica a condiciones meteorológicas más dinámicas y típicamente invernales.





