
Las tendencias muestran anomalías térmicas y variaciones en las precipitaciones que afectarán no solo a Italia, sino también a todo el continente europeo, haciendo único el período festivo. Las temperaturas en Europa Oriental mostrarán las anomalías más evidentes, superando las medias estacionales en 6-7°C, indicando un invierno menos riguroso de lo habitual.
En Italia, la tendencia térmica será más moderada, con un aumento de las temperaturas de alrededor de 1-2°C por encima de la norma, excepto en las regiones del Centro-Sur, donde una inversión térmica entre Navidad y San Esteban podría llevar valores hasta 2°C por debajo de la media. En el Norte de Italia, el clima estará en línea con las medias estacionales, manteniendo una estabilidad típica del mes de diciembre.
En el Centro-Sur, en cambio, se prevé mayor dinamismo.
Entre el 24 y el 26 de diciembre, corrientes de aire frío de origen continental podrían mitigar la influencia de la alta presión, trayendo condiciones más frías y cercanas a las invernales. Desde el punto de vista de las precipitaciones, el período navideño se presenta generalmente más seco de lo normal, especialmente en la cuenca del Mediterráneo.
Sin embargo, algunas zonas como el Arco Alpino y el Centro de Italia podrían registrar valores pluviométricos en línea con la media estacional.
Entre el 23 y el 29 de diciembre, se espera un incremento de las lluvias en el medio-bajo versante adriático, en el Sur de Italia y en las Islas Mayores, con fenómenos localmente superiores a la norma pero en general contenidos.
Por el contrario, las áreas del medio-alto Tirreno podrían mantener un régimen pluviométrico inferior a la media. Estas tendencias, aunque indican una Navidad sin extremos meteorológicos, no son certezas absolutas. Las previsiones a largo plazo, aunque valiosas para delinear escenarios generales, pueden variar sensiblemente a medida que se acerca el período considerado.
Diciembre de 2024 parece, en cualquier caso, presentarse sin fases gélidas intensas, con un clima adecuado para disfrutar de las festividades, gracias a precipitaciones limitadas y un equilibrio general entre estabilidad y dinamismo atmosférico.





