
El tablero barométrico del hemisferio boreal será protagonista de una profunda metamorfosis, con la traslación del frío polar sobre gran parte del continente.
Estos cambios podrían influir también en nuestra península, llevando a condiciones más rígidas. Las primeras señales de un fuerte cambio meteorológico en el hemisferio boreal llegarán entre finales de diciembre y principios de enero.
La alta presión polar, particularmente coriácea, será responsable del trasvase de aire gélido hacia Rusia europea y Escandinavia.
Mientras tanto, la alta presión de las Azores jugará un papel crucial en el Atlántico norte, amenazando la estabilidad del vórtice polar.
El anticiclón de las Azores y el frío en Europa oriental
La acción del anticiclón de las Azores, que se expandirá hasta alcanzar latitudes subpolares entre Groenlandia, Islandia y el Mar de Noruega, será determinante para el derrame de aire muy frío y gélido en Europa oriental.
Esta masa de aire, en un segundo momento, podría precipitarse hacia el Mediterráneo central, trayendo frío intenso también a Italia.
Posible ola de frío alrededor de la Epifanía
Según las últimas actualizaciones de los modelos matemáticos, un río de aire gélido podría afectar a Europa central e incluso a Italia justo en torno a la Epifanía.
Aunque la trayectoria de este flujo aún no está completamente definida, parece probable que pueda impactar de lleno en Italia en el período comprendido entre el 5 y el 10 de enero, garantizando una caída térmica considerable y potenciales nevadas en llanura e incluso en las costas. Esta potencial ola de frío podría resultar una de las más fuertes de los últimos años.
Sin embargo, aún es demasiado pronto para confirmar detalles específicos, como las nevadas en llanura o las regiones más afectadas.
Faltan varios días para este hipotético escenario, lo que hace necesario esperar más actualizaciones para una visión más clara y detallada.





