
Pero al fin y al cabo siempre se trataría de anomalías térmicas positivas, de eso no se escapa. Entonces, preparémonos.
Preparémonos para comentar otros escenarios, ciertamente diferentes de lo que ha sucedido hasta anteayer.
Porque si es cierto que Diciembre se ha esforzado en recordarnos que estamos en Invierno, Enero podría posponer todo a una fecha por determinar.
Quizás en la segunda década, quizás en la última, veremos. El hecho es que en este momento la hipótesis evolutiva predominante es una: la de la Alta Presión.
Hay quienes, con razón, la definen como “Alta Presión devora Invierno” suponiendo que, como de costumbre, sea capaz de insistir durante toda la vida.
Una apuesta, es cierto, pero como se ha escrito una y otra vez en estos tiempos es mucho más fácil ganar apostando todo al Anticiclón. Así es, en este momento podemos decirles que todo está confirmado… Confirmado el hecho de que el tiempo, al menos hasta la Epifanía, podría no cambiar.
No cambiar respecto a lo observado en los últimos 2-3 días, es decir, sol a más no poder, temperaturas máximas en aumento, frío durante la noche. Que quede claro, si realmente se fortaleciera la componente Subtropical del Anticiclón también las temperaturas mínimas subirían, y mucho.
Es innegable que las inversiones térmicas puedan continuar, limitando parcialmente lo que de otro modo podrían resultar anomalías térmicas nocturnas espantosas. Entonces todos se preguntan: ¿hay posibilidad de cambio? ¿Hay algo que pueda derrumbar el castillo anticiclónico? La respuesta es sí y se trata de la troposfera, es decir, de la reactividad de esa parte de la atmósfera cercana al suelo.
Se da por sentado que el dictado del Vórtice Polar está en marcha, pero no es seguro. Todavía hay alguna pequeña oportunidad para un cambio de modelo repentino, por lo que no nos sorprendería tanto si de aquí a unos días los centros de cálculo internacionales cambiaran una vez más las cartas sobre la mesa. para poder afirmar sin lugar a dudas que el Anticiclón dominará de largo y ancho tendremos que esperar un poco más. La paciencia, en estos casos, nunca es demasiada.





