
La atención se centra en una serie de irrupciones de aire frío previstas en llegada hacia Italia, con características de moderada o fuerte intensidad. Se trata de un fenómeno raro en los últimos inviernos, que parece destinado a traer condiciones climáticas más rigurosas, en particular en las regiones del norte. Según los modelos matemáticos actuales, el pico de esta ola de frío debería involucrar las regiones del norte de Italia, pero la previsión necesita de más confirmaciones.
De hecho, nos encontramos en una fase en la que las simulaciones ofrecen solo indicaciones generales, especialmente cuando se trata de prever irrupciones frías. El arco alpino, con su papel de barrera natural, protege el flujo de aire frío sobre Italia, especialmente en las regiones del norte y en la Val Padana.
Sin embargo, la conformación geográfica de la llanura padana, similar a un cuenco, favorece el estancamiento del aire frío una vez llegado, consolidando temperaturas decididamente más bajas respecto a las zonas circundantes.
Este fenómeno, además de mantener el frío, impide la llegada de corrientes meridionales más templadas, como las que actualmente están afectando otras partes del país. En los últimos días, mientras en los Alpes se hace difícil bajar de cero grados a altitudes de alrededor de 3000 metros durante la noche, en la llanura padana se registran heladas generalizadas.
Sin embargo, debido al aire particularmente seco, la oscilación térmica resulta marcada, con temperaturas diurnas que pueden fácilmente superar los 10 °C.
Este contraste evidencia la peculiaridad del clima padano, capaz de generar condiciones extremas incluso en periodos anticiclónicos. Mirando hacia adelante, ya antes de la Epifanía se espera un primer impulso significativo de aire muy frío, que podría ser solo el primero de una serie de eventos similares.
Según el modelo matemático europeo, se delinean escenarios de frío persistente, con la posibilidad de nevadas generalizadas.
Sin embargo, el modelo matemático americano, en su versión oficial, resulta más incierto, con algunas emisiones que plantean una ola de frío relevante y otras que incluso sugieren un llamado de aire cálido.
Este nivel de variabilidad subraya la importancia de monitorear atentamente las próximas emisiones modelísticas. El anticiclón actualmente presente sobre Europa se caracteriza por un núcleo cálido, que genera una compresión del aire en las capas bajas.
Este fenómeno ha llevado a la formación de nieblas persistentes y, en algunos casos, de intensidad excepcional en las grandes llanuras de Europa central y en las Islas Británicas.
Sin embargo, las proyecciones indican que la llegada de aire frío, prevista para alrededor de la Epifanía, podría invertir esta situación.
El flujo frío podría ser seguido por corrientes del suroeste, capaces de traer precipitaciones de nieve generalizadas en gran parte de la Val Padana. Según los modelos, hay buenas posibilidades de que se produzcan más nevadas en la llanura justo después de la Epifanía, trayendo de vuelta un fenómeno atmosférico que antes era común, pero que ha sido raro en los últimos años. La última nevada significativa en la parte centro-occidental de la llanura padana se remonta al 28 de diciembre de 2020, con acumulaciones entre 10 y 30 centímetros.
En la franja alpina y prealpina, las precipitaciones de nieve continuaron hasta la Epifanía, alcanzando acumulaciones extraordinarias: a unos 800 metros de altitud se registraron alrededor de 2 metros de nieve en solo diez días. Este evento sigue siendo el más significativo desde el invierno 2012-2013. No nos queda más que esperar las próximas emisiones de los modelos para entender si la Val Padana será realmente protagonista de nevadas repetidas, trayendo de vuelta el encanto de la nieve en un territorio que cada vez tiene menos memoria de ella.
Los jóvenes de 12 años de edad, hasta hoy no recuerdan más que la única nevada del 28 de diciembre de 2020, y eso dice mucho sobre cuánto ha cambiado el clima.





