
El 24 de diciembre, de hecho, la sonda alcanzará una distancia de apenas 6,1 millones de kilómetros de nuestra estrella.
Lanzada en 2018, la Parker Solar Probe ha reducido gradualmente la distancia del Sol, aprovechando la asistencia gravitacional de Venus para orientarse hacia su configuración orbital final alrededor de la estrella. Las misiones de acercamiento a Venus de 2020 y 2021 han permitido recopilar valiosos datos sobre el planeta gracias al Wide-Field Imager for Parker Solar Probe (WISPR). En particular, durante el sobrevuelo de 2020, WISPR reveló una capacidad sorprendente: lograr penetrar la densa atmósfera de nubes de Venus y observar detalles de la superficie.
Este descubrimiento ha permitido a los científicos monitorear los cambios en la cobertura nubosa del planeta, proporcionando nuevas perspectivas sobre su dinámica atmosférica. Mientras tanto, el 3 de octubre de 2024, el Observatorio de Dinámica Solar registró una imponente erupción solar de clase X9.0, que emitió una intensa luminosidad en el centro, visible gracias a la interacción entre las longitudes de onda 171 y 131 angstrom de la luz ultravioleta extrema.
Estos fenómenos son fundamentales para comprender la actividad solar y sus efectos en el clima espacial. Después del último paso sobre Venus, la Parker Solar Probe entrará en la fase final de su misión, acercándose progresivamente al Sol como nunca antes lo ha hecho un dispositivo humano.
Desde el lanzamiento en 2018, cuando se posicionó inicialmente a unos 42,6 millones de kilómetros del Sol, la sonda ha continuado batiendo récords de acercamiento y velocidad, y ahora se prepara para alcanzar una distancia aproximadamente siete veces menor. Para resistir un entorno tan extremo, la Parker Solar Probe está equipada con un robusto escudo compuesto de carbono de 11,43 cm de grosor, capaz de soportar temperaturas que llegan hasta 1371°C. Durante su aproximación final, prevista para la víspera de Navidad, la sonda se adentrará en los flujos de plasma solar, tan cerca que se sumergirá en una verdadera erupción solar.
En una imagen sugestiva, este acercamiento puede compararse con un surfista que se mete bajo una ola gigantesca, una hazaña que permitirá obtener datos sin precedentes sobre la corona solar y la actividad magnética del Sol. Gracias a su instrumentación avanzada y a la capacidad de resistir las altísimas temperaturas, la Parker Solar Probe permitirá estudiar los procesos energéticos y las dinámicas del viento solar como nunca antes.
Estos datos son cruciales para comprender mejor el clima espacial y sus efectos, que pueden influir en la Tierra, los satélites y las comunicaciones.






