
En lugar de utilizar telescopios o aceleradores de partículas avanzados, el grupo está analizando antiguas rocas terrestres en busca de signos de colisiones con partículas elusivas de materia oscura. La materia oscura, una sustancia invisible y aún no observada directamente, constituye aproximadamente el 85% de la masa del universo.
Aunque no emite ni refleja luz, su existencia se deduce del efecto gravitacional que ejerce sobre la materia visible.
Según las teorías prevalentes, la materia oscura interactúa débilmente con la materia ordinaria, lo que hace extremadamente complejo su detección directa. Sin embargo, se hipotetiza que podría colisionar ocasionalmente con núcleos atómicos, dejando rastros sutiles pero detectables. El proyecto, alojado en el Robeson Hall del Virginia Tech, tiene como objetivo identificar estos rastros en las antiguas estructuras cristalinas de las rocas.
Las colisiones con partículas de materia oscura podrían haber causado desplazamientos microscópicos de los núcleos atómicos en los cristales minerales, creando anomalías estructurales que pueden ser detectadas con técnicas avanzadas.
El equipo utiliza imágenes de alta resolución para analizar los cristales y aislar posibles signos distintivos.
El objetivo es identificar rastros únicos restando las distribuciones de partículas ya conocidas, como las de los rayos cósmicos u otras formas de radiación natural. Actualmente, los científicos están llevando a cabo experimentos preliminares utilizando fluoruro de litio sintético, un material ideal para mapear los rastros dejados por los rayos cósmicos.
Este paso es crucial para crear una base de comparación y distinguir los efectos convencionales de las posibles interacciones con la materia oscura. Los desafíos son múltiples.
Las rocas terrestres están expuestas a diversas fuentes de radiación a lo largo de millones de años, lo que hace complejo el proceso de discriminación entre señales atribuibles a la materia oscura y aquellas debidas a otras causas.
Pero la dedicación del equipo, apoyada por tecnologías avanzadas, está abriendo nuevas posibilidades en el campo de la física de partículas.






