
Este fascinante sistema está compuesto por una enana blanca y una gigante roja, cuyas interacciones han dado origen a una sugestiva nebulosa en forma de reloj de arena, un fenómeno que ha fascinado a los astrónomos durante siglos. La gigante roja, en su fase de evolución avanzada, ha alcanzado dimensiones enormes, superando 400 veces las de nuestro Sol.
Esta estrella, además de ser muy grande, se caracteriza por variaciones periódicas de luminosidad que siguen un ciclo de 387 días terrestres.
La enana blanca, que orbita alrededor de su compañera gigante cada 44 años, atrae hacia sí material de la gigante roja.
Esta interacción dramática puede culminar en explosiones violentas similares a gigantescas bombas de hidrógeno, liberando energía y materia en el espacio. Las explosiones de la enana blanca generan chorros de gas incandescente que son expulsados al espacio a velocidades increíbles, superiores a 1,6 millones de km/h.
Tales velocidades permitirían a estos flujos cubrir la distancia entre la Tierra y la Luna en apenas 15 minutos.
El material expulsado se dispone en formas espiraliformes, influenciado por las intensas fuerzas magnéticas presentes en el sistema, creando un espectáculo cósmico único. R Aquarii pertenece a la clase de estrellas variables simbióticas, un tipo de sistema estelar en el que las estrellas interactúan de manera estrechamente dependiente, recordando el concepto biológico de simbiosis.
Las observaciones realizadas por Hubble desde su lanzamiento en 1990 han permitido a los astrónomos analizar en detalle este fenómeno y su evolución.
También el telescopio Chandra X-ray ha proporcionado datos valiosos, observando las emisiones de rayos X producidas por los chorros de gas y las ondas de choque que se propagan en el entorno circundante. Los científicos creen que la última gran erupción de la enana blanca ocurrió en los años ’70 y prevén que un evento similar no se repetirá antes de los años 2470.
Las imágenes recogidas por Hubble en los últimos diez años se han combinado en un video time-lapse, revelando los cambios en la luminosidad de la gigante roja y la continua evolución de la nebulosa. Estas observaciones son fundamentales para comprender cómo el universo distribuye los productos de la energía nuclear generados dentro de las estrellas.
Elementos como carbono, nitrógeno y oxígeno, expulsados al espacio a través de estos chorros energéticos, son cruciales para la formación de planetas y el desarrollo de la vida.
Las dinámicas observadas en el sistema de R Aquarii ofrecen así no solo una mirada a fenómenos astronómicos extremos, sino también a procesos esenciales para la creación de la materia que compone nuestro mundo.






