
A pesar de su progresivo redimensionamiento en las últimas décadas, la GMR sigue ofreciendo puntos intrigantes.
Actualmente, la tormenta mide aproximadamente 14.750 kilómetros de diámetro, aunque observaciones recientes realizadas por el astrofotógrafo Damian Peach reportan un tamaño menor, de 12.500 kilómetros. Amy Simon, investigadora del NASA’s Goddard Space Flight Center, ha descubierto que la GMR exhibe un comportamiento oscilatorio a lo largo de su eje semi-mayor.
Esta oscilación ocurre con un ciclo regular de aproximadamente 90 días, durante el cual la tormenta se expande y se contrae.
Tales cambios han sido documentados gracias a un timelapse de imágenes recogidas desde diciembre de 2023 hasta marzo de 2024. Situada a aproximadamente 22 grados al sur del ecuador joviano, la GMR está confinada entre poderosas corrientes en chorro, que se mueven a velocidades de aproximadamente 428 km/h, impidiéndole desplazarse a otras latitudes.
Sin embargo, la tormenta muestra una deriva hacia el oeste, que no es constante pero sigue un ciclo oscilatorio de aproximadamente 90 días. Mike Wong, de la Universidad de California en Berkeley, ha observado que durante las fases en las que la GMR acelera o desacelera en su deriva, interactúa con las corrientes atmosféricas circundantes, alterando temporalmente sus dimensiones y forma.
Wong ha comparado este fenómeno con el efecto de un sándwich con demasiado relleno entre dos rebanadas de pan, una imagen eficaz para explicar la presión ejercida sobre la tormenta. Otro aspecto interesante es la correlación inversa entre la compresión de la GMR y su velocidad de deriva.
Cuando la tormenta desacelera, su amplitud y su núcleo aumentan, volviéndose más brillantes en la luz ultravioleta.
Esto sugiere una menor absorción de las nieblas atmosféricas superpuestas.
Por el contrario, durante la aceleración de su trayectoria hacia el oeste, la tormenta se contrae, reduciendo su tamaño. Estos descubrimientos son parte de un estudio dentro del programa OPAL (Outer Planet Atmospheres Legacy), una iniciativa destinada a monitorear anualmente a los gigantes gaseosos del sistema solar exterior, incluido Júpiter.
Sin embargo, las investigaciones específicas sobre la GMR se han llevado a cabo como parte de un proyecto separado.
Los científicos planean continuar la exploración de la GMR utilizando el Telescopio Espacial James Webb para examinar más a fondo las dinámicas internas de la tormenta.
Con las longitudes de onda medio-infrarrojas, se podrán analizar posibles variaciones en las velocidades de los vientos dentro de la tormenta durante estas oscilaciones periódicas. Esta continua investigación está proporcionando a los astrónomos nueva información sobre uno de los fenómenos atmosféricos más fascinantes de nuestro sistema solar, aunque los mecanismos hidrodinámicos que subyacen a tales dinámicas sorprendentes aún están en parte por aclarar.






