
Este histórico proyecto podría comenzar ya en 2035, con un viaje de ida y vuelta que requerirá aproximadamente seis-siete meses para cada tramo, cubriendo una distancia que puede alcanzar los 402 millones de kilómetros. Los astronautas, una vez llegados al planeta rojo, podrían pasar hasta 500 días en su superficie, dedicados a misiones científicas y de descubrimiento antes de regresar a la Tierra. El programa Artemis de la NASA es actualmente la fase preparatoria para esta misión a Marte.
Este programa tiene como objetivo devolver al hombre a la Luna dentro de la década en curso, utilizándola como banco de pruebas para futuras misiones marcianas en los años ’30.
El objetivo no es solo explorar el suelo lunar, sino también perfeccionar las tecnologías y habilidades necesarias para enfrentar viajes más largos y complejos.
La fascinante historia geológica de Marte
Desde el punto de vista geológico y atmosférico, Marte representa un desafío y una oportunidad extraordinaria para los científicos.
Se formó hace unos 4,6 mil millones de años, junto con los otros cuerpos del sistema solar.
Hace unos 3,8 mil millones de años, cuando en la Tierra aparecieron las primeras formas de vida, Marte poseía características muy similares a las de nuestro planeta.
Era rico en agua líquida, con vastos océanos, lagos y ríos que fluían en su superficie, y una atmósfera más densa en comparación con la actual. Hoy en día, sin embargo, la superficie marciana está completamente desprovista de agua en estado líquido.
Sin embargo, quedan evidentes rastros de las antiguas masas de agua que una vez lo caracterizaron.
En los polos norte y sur del planeta todavía hay hielos de agua, cubiertos por una capa delgada de dióxido de carbono congelado, que se reduce durante el verano marciano, especialmente en el polo sur, exponiendo el agua subyacente.
La atmósfera de Marte, actualmente, está compuesta en un 95% por dióxido de carbono y contiene polvo superficial, que le da al planeta su característico color rojo. Las innumerables misiones robóticas enviadas hasta ahora han recopilado mucha información valiosa, pero aún quedan misterios geológicos por explorar.
Las diferencias entre los hemisferios norte y sur del planeta, por ejemplo, son notables: el hemisferio norte está dominado por llanuras septentrionales con pocos cráteres y altitudes reducidas, mientras que en el hemisferio sur se encuentran altiplanos ricos en cráteres antiguos, que datan de las primeras fases de la historia de Marte.
Además, el planeta alberga volcanes gigantescos, como el Olympus Mons, y profundos cráteres de impacto, que ofrecen una ventana única para comprender mejor la formación y evolución del sistema solar.
Los avances tecnológicos de la NASA para la misión a Marte
Para hacer posible este viaje épico hacia Marte y garantizar un seguro retorno de los astronautas a la Tierra, la NASA ha desarrollado tecnologías de vanguardia.
Entre ellas, el Space Launch System, un nuevo y potentísimo cohete destinado a llevar al hombre más allá de la baja órbita terrestre, y la nave espacial Orion, diseñada específicamente para misiones humanas en el espacio profundo. El programa Artemis está estrechamente relacionado con la misión marciana, ya que servirá para probar estas tecnologías y preparar el terreno para la exploración de Marte.
El 16 de noviembre de 2022, con la misión Artemis I, la NASA lanzó por primera vez el Sistema de Lanzamiento Espacial sin tripulación, enviando la nave Orion en órbita alrededor de la Luna.
Durante esta misión, Orion alcanzó una distancia mínima de la superficie lunar de 129 kilómetros. El próximo paso será Artemis III, que devolverá a los seres humanos a la Luna, en particular a la región del polo sur lunar, donde se hipotetiza la presencia de depósitos de agua congelada.
Este recurso podría ser aprovechado por los astronautas para sostenerse durante sus misiones.
La experiencia adquirida en la Luna será fundamental para enfrentar los desafíos de la futura misión a Marte. A través de estas misiones, la NASA no solo busca explorar nuevos mundos, sino también empujar los límites del conocimiento humano, ampliando las fronteras de la exploración espacial y llevando a la humanidad hacia nuevas conquistas más allá de la Tierra.






