
Estos meteoritos son fragmentos de antiguos asteroides no fundidos, conocidos como planetesimales, que representan los bloques fundamentales a partir de los cuales se formaron los planetas rocosos del sistema solar, incluida la Tierra.
Los planetesimales se formaron hace aproximadamente 4,6 mil millones de años en el disco de polvo y gas que rodeaba al joven Sol, cuando las partículas comenzaron a agregarse, acumulando masa y dando lugar a cuerpos cada vez más grandes. Un grupo de científicos ha examinado el zinc presente en los meteoritos para comprender el origen de los elementos volátiles terrestres.
Los elementos volátiles, como el agua, son compuestos que se evaporan a temperaturas relativamente bajas y son cruciales para la vida.
El Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge, bajo la dirección de Rayssa Martins, ha investigado la procedencia de los materiales necesarios para la evolución de la vida en la Tierra, ofreciendo valiosos puntos de vista sobre cómo la vida puede desarrollarse también en otros planetas. La elección de estudiar el zinc fue determinada por su composición única en los meteoritos, lo que permite rastrear el origen de los volátiles.
Analizando una amplia muestra de meteoritos provenientes de diferentes planetesimales, los investigadores pudieron rastrear el recorrido del zinc y entender cómo estos materiales fueron acumulados por la Tierra durante su formación. Los resultados revelaron que aproximadamente el 70% de la masa terrestre proviene de planetesimales fundidos, pero solo el 10% del contenido de zinc de la Tierra tiene el mismo origen.
Esto sugiere que el 90% del zinc terrestre proviene de planetesimales no fundidos, que han mantenido intactos los elementos volátiles.
Por lo tanto, se hipotetiza que estos cuerpos espaciales han contribuido de manera significativa al suministro de elementos volátiles en la Tierra naciente, incluida el agua. Rayssa Martins ha subrayado que, aunque la distancia entre un planeta y su estrella es fundamental para determinar la posibilidad de tener agua líquida, no está garantizado que los planetas reciban automáticamente los materiales necesarios para sostener la vida, independientemente de su posición.
Esto significa que los planetas deben adquirir los volátiles a través de fuentes externas, como los planetesimales, para poder albergar condiciones vitales. La investigación de Martins y su equipo podría tener importantes implicaciones para la búsqueda de planetas habitables en otros sistemas estelares.
Los procesos que llevaron a la formación de la vida en la Tierra podrían repetirse también en otros sistemas planetarios jóvenes, sugiriendo que la presencia de diferentes tipos de materiales espaciales es crucial para crear las condiciones necesarias para la vida.
Los resultados de este estudio, publicados en Science Advances, abren nuevas vías en la comprensión de los orígenes de la vida y en la búsqueda de planetas habitables fuera de nuestro sistema solar.






