
Estas estructuras sugestivas no pertenecen a un set cinematográfico, pero su proceso de formación ha planteado numerosos interrogantes entre los geólogos durante décadas. Según una leyenda del pueblo Yued, los Pinnacles representan las manos y los dedos de jóvenes que, desobedeciendo las advertencias de los ancianos, se adentraron en un área prohibida y fueron tragados por la arena.
Más allá de las sugestiones mitológicas, la comunidad científica ha propuesto tres principales teorías para explicar la génesis de estas fascinantes formaciones. La primera teoría atribuye la creación de los Pinnacles a la erosión de la piedra caliza Tamala.
El agua de lluvia ácida, al penetrar en el suelo, habría esculpido con el tiempo estructuras cilíndricas conocidas como tubos solutivos, que con la erosión gradual se han ensanchado, dando forma a los pináculos visibles hoy en día. Las otras dos hipótesis involucran la vegetación.
Una sugiere que los pináculos son el resultado de la calcificación de restos leñosos, es decir, árboles y plantas que, una vez enterrados, se han mineralizado con el tiempo, para luego ser expuestos por la erosión del viento.
La otra hipótesis sostiene que las plantas, durante su ciclo de vida, han acumulado calcio en las raíces, formando estructuras calcáreas que, después de su muerte, han quedado como testimonio duradero. Un reciente estudio, publicado en Science Advances y conducido por el Dr.
Matej Lipar y su equipo, ha propuesto una nueva perspectiva sobre el origen de los Pinnacles.
Según esta investigación, las formaciones se habrían formado hace aproximadamente 100.000 años, durante un período particularmente húmedo en la historia de la región.
En apoyo de esta tesis, los estudiosos han identificado nódulos ricos en hierro presentes en los pináculos, utilizados como marcadores temporales.
Lipar ha subrayado cómo este período era mucho más húmedo en comparación con el clima mediterráneo actual de Australia Occidental, afirmando que la abundancia de agua de ese tiempo contribuyó a disolver la piedra caliza, favoreciendo así el nacimiento de los característicos pilares. A pesar de los recientes avances en la comprensión de su formación, muchas preguntas quedan sin respuesta, en particular respecto a los factores que determinan la persistencia de algunos pináculos en comparación con la piedra caliza circundante.
Se sigue discutiendo si es un fenómeno casual o si existen condiciones específicas que protegen determinadas áreas de la erosión.
Este paisaje extraordinario representa por lo tanto una fuente continua de investigaciones científicas, con la promesa de futuros descubrimientos sobre la compleja geología que ha dado origen a uno de los lugares más enigmáticos de Australia.






