
Este pequeño chip representa una hazaña científica extraordinaria, abriendo la posibilidad, en teoría, de recrear la especie humana en un futuro en el que la tecnología lo permita, incluso en caso de una extinción de la humanidad. Los científicos del Centro de Investigación Optoelectrónica (ORC) de la Universidad de Southampton han utilizado láseres ultrarrápidos para grabar enormes cantidades de datos en el cristal.
Capaz de contener hasta 360 terabytes de información, este dispositivo tiene el Guinness World Record desde 2014 como el material más resistente y duradero para la conservación de datos.
Con su increíble durabilidad, el cristal podría preservar el patrimonio genético humano y de otras especies durante miles de millones de años, resistiendo condiciones extremas como temperaturas de hasta 1.000°C, radiaciones cósmicas y presiones elevadísimas. El término “5D” se refiere a la técnica de codificación utilizada para almacenar los datos: dos dimensiones ópticas y tres coordenadas espaciales.
Esta combinación permite una densidad de datos sin precedentes y una duración en el tiempo sin igual.
Los científicos ven en esta tecnología una posible solución para archivar el ADN no solo de los seres humanos, sino también de especies animales y vegetales en peligro de extinción, ofreciendo una posibilidad de conservación genética a largo plazo. Actualmente, la tecnología aún no permite crear seres humanos, plantas o animales partiendo solo de información genética almacenada.
Sin embargo, futuros avances científicos podrían hacer posible la síntesis de organismos complejos, y en ese caso, el cristal estaría listo para ser utilizado.
El Profesor Peter Kazansky, a cargo del proyecto, ha declarado que ya hoy es posible sintetizar el material genético de organismos más simples y utilizarlo en laboratorio para crear ejemplares vivos, proporcionando un adelanto de las potencialidades futuras de esta tecnología. En caso de que el cristal fuera encontrado por una inteligencia futura, ya sea una especie evolucionada o una máquina avanzada, los científicos han grabado una clave visual en el propio cristal.
Esta clave proporciona una guía detallada para interpretar los datos almacenados: explica los elementos químicos fundamentales (como hidrógeno, oxígeno, carbono y nitrógeno), las cuatro bases del ADN (adenina, citosina, guanina, timina), la estructura de la doble hélice del ADN y cómo esta información puede ser utilizada para construir un ser humano. El cristal ha sido depositado en el Memory of Mankind, un archivo temporal situado en una cueva salina en Hallstatt, en Austria, para garantizar su máxima protección.
Kazansky ha subrayado cómo esta tecnología podría tener un impacto significativo en la conservación de la biodiversidad, proporcionando un medio para preservar datos biológicos fundamentales para la investigación médica y genética. Además, el equipo está explorando la posibilidad de utilizar los cristales 5D para almacenar datos médicos personalizados, abriendo el camino a nuevas aplicaciones en el campo de la medicina personalizada.
La resistencia y longevidad de estos cristales los convierten en herramientas ideales para garantizar que información biológica vital pueda ser conservada y utilizada incluso en un futuro lejano.






