
Un grupo de investigadores italianos ha desarrollado una mano robótica capaz de ser controlada únicamente a través del pensamiento y la acción de imanes, sin la necesidad de cables eléctricos.
Este extraordinario dispositivo representa una innovación sin precedentes, capaz de mejorar la vida de personas con amputaciones. El proyecto ha sido probado por Daniel, un hombre de 34 años que perdió la mano izquierda a consecuencia de un accidente ocurrido en septiembre de 2022.
A pesar de la pérdida física, Daniel continuó percibiendo su mano gracias a los músculos residuales del brazo y a las sensaciones fantasma, un fenómeno común entre las personas amputadas.
Estos músculos, que anteriormente controlaban los dedos de la mano, han sido la clave para la nueva tecnología. El equipo dirigido por el Profesor Christian Cipriani del Instituto de BioRobótica de la Escuela Superior Sant’Anna de Pisa ha aprovechado precisamente esta capacidad.
En el antebrazo, de hecho, se encuentran alrededor de 20 músculos involucrados en los movimientos de la mano.
Incluso después de una amputación, muchos de estos músculos continúan respondiendo a los impulsos cerebrales, como si la mano aún estuviera presente. En abril de 2023, los investigadores implantaron seis imanes en los músculos del antebrazo de Daniel.
Estos imanes fueron orientados de tal manera que sus campos magnéticos estuvieran perfectamente alineados, permitiendo transmitir los movimientos musculares a la mano robótica.
La prótesis utilizada, denominada Mia Hand, fue creada por Prensilia y fue montada en una funda especial de fibra de carbono que oculta en su interior todos los componentes electrónicos, haciendo que la mano esté completamente libre de cables externos. El principio detrás del dispositivo es el control miocinético.
Cuando los músculos del antebrazo de Daniel se contraen, los imanes se mueven, y estos movimientos son interpretados y traducidos en comandos para la mano robótica, permitiendo un control preciso y fluido de los dedos. Los resultados obtenidos han sido sorprendentes.
Daniel ha logrado realizar acciones complejas como abrir un frasco, cerrar una cremallera e incluso cortar alimentos con un cuchillo.
La prótesis le ha permitido modular con precisión la fuerza aplicada por los dedos, permitiéndole manejar incluso objetos frágiles sin romperlos.
Este nivel de coordinación motora representa un gran avance respecto a las prótesis tradicionales. Daniel ha expresado un profundo aprecio por la prótesis, declarando: “Este sistema me ha permitido recuperar sensaciones y emociones perdidas; es como si estuviera usando mi mano de nuevo”. Su experiencia subraya la importancia de una tecnología que no solo devuelve la funcionalidad, sino también la percepción sensorial. El Profesor Cipriani ha comentado el éxito del proyecto, anunciando la intención de expandir la investigación y probar la tecnología en otros tipos de amputaciones.
Colaborar con pacientes como Daniel ofrece a los investigadores una motivación continua para perfeccionar y mejorar aún más las prótesis biónicas, con el objetivo final de mejorar la calidad de vida de las personas amputadas. Estos avances en el campo de la tecnología biónica marcan una etapa crucial, mostrando cómo las prótesis han pasado de ser simples herramientas a verdaderos auxilios avanzados.
Gracias a estas innovaciones, la frontera entre el cuerpo humano y la máquina continúa reduciéndose, llevando a soluciones cada vez más sofisticadas y personalizadas.






