
Las temperaturas podrían subir con decisión, debido a un masivo flujo de aire cálido de origen subtropical.
Si así fuera, se producirían importantes anomalías térmicas positivas, tanto es así que algunas proyecciones autorizadas dejan entrever picos de 34-35°C entre las dos Islas Mayores. La “Ottobrata”, es bueno recordarlo, representa un evento meteorológico climático estadísticamente probable.
Será importante, en caso de que se realice, lograr evitar la persistencia.
El eventual exceso de calor, de hecho, podría representar un serio problema de cara a la plena madurez estacional. Sin embargo, es justo destacarlo, los centros de cálculo internacionales sugieren una duración limitada: no más de 3-4 días. Podría tratarse, de hecho, de un llamado pre-frontal que anuncia un posterior tránsito ciclónico.
Después del calor podría volver el mal tiempo, todo ello antes de la conclusión de la primera semana de octubre. El análisis modelístico comparado destaca, entre otras cosas, el riesgo de una ola de frío precoz.
El sistema barométrico continental podría sufrir modificaciones sustanciales, logrando aislar una amplia estructura anticiclónica en latitudes septentrionales.
El aislamiento de una Alta Presión en el Norte de Europa suele desembocar en un descenso de aire frío hacia el sur. Algunas proyecciones dejan entrever una masiva irrupción ártica en Europa oriental, hablamos de temperaturas plenamente invernales que podrían llevar a nevadas tempranas.
Frío que, al parecer, podría extenderse hacia el Mediterráneo central aprovechando, como se ha dicho, la presencia de un bloqueo anticiclónico en altas latitudes. Si se realizara el escenario mencionado, podrían abrirse las puertas a un colapso térmico también en Italia, además con consecuencias perturbadoras todas por evaluar. El cambio térmico sería enorme y esto, es justo decirlo, podría sostener fenómenos atmosféricos particularmente violentos. Por el momento se trata de hipótesis, no de previsiones, por lo tanto, será necesario actualizarse constantemente.
Lo que es seguro, sin embargo, es que octubre también parece tener toda la intención de seguir los mismos caminos de dinamismo atmosférico emprendidos por su predecesor.
Es decir, septiembre.




