En particular, en el barrio de Barriera di Milano, una granizada excepcional comenzó hacia las cinco de la tarde, acumulando alrededor de 30 cm de hielo en pocos minutos y paralizando completamente el tráfico.
La extraordinaria ola de mal tiempo que golpeó la ciudad en la tarde del viernes 24 de mayo requirió la intervención inmediata de la policía local, la protección civil y Amiat.
Estas fuerzas fueron movilizadas para enfrentar las emergencias en diferentes zonas de Turín. El municipio hizo un balance de la situación, destacando que cientos de llamadas llegaron a la central operativa de la policía local en pocas horas.
Más de 30 patrullas estuvieron ocupadas gestionando los retrasos del tráfico causados por árboles caídos en varias calles como corso Belgio, Lungo Dora Voghera, corso Regio Parco, corso Novara y corso Giulio Cesare.
Además, el paso subterráneo Donat Cattin se inundó, agravando aún más la situación.
La zona norte de la ciudad fue particularmente afectada, especialmente en el área de piazza Baldissera, donde los inconvenientes fueron mayores.
Los agentes de la policía local permanecieron operativos hasta después de la medianoche para asistir a la protección civil y a los vehículos quitanieves en la remoción de los residuos de hielo y en la liberación de las calles.
En esta área, entre las Circunscripciones 6 y 7, intervinieron 22 hombres y mujeres de la protección civil para eliminar el hielo y el granizo.
Cuatro equipos, cada uno compuesto por dos personas, monitorearon los caminos colinares y los ríos. Los operadores y los vehículos de Amiat trabajaron sin descanso hasta altas horas de la noche y volvieron a estar operativos desde las primeras horas de la mañana.
Anoche se emplearon tres vehículos quitanieves equipados con cuchilla y una pala mecánica.
Esta mañana, dos esparcidores de sal, una pala mecánica y un vehículo con cuchilla quitanieves se utilizaron junto con diez operarios para esparcir manualmente la sal y limpiar las alcantarillas.
La tormenta dejó una huella significativa en la ciudad, con los ciudadanos que se encontraron paleando el hielo para liberar sus propios autos.
El municipio de Turín tuvo que enfrentar una situación de emergencia sin precedentes, activando todos los recursos disponibles para responder a las necesidades de la población. El mal tiempo causó inconvenientes no solo al tráfico, sino también a la vida cotidiana de los habitantes, que tuvieron que enfrentar calles impracticables y riesgos para la seguridad.
La colaboración entre las diversas fuerzas operativas permitió gestionar la emergencia de manera eficaz, aunque las condiciones difíciles requirieron un esfuerzo extraordinario. Estos eventos meteorológicos extremos subrayan la importancia de una preparación adecuada y de una coordinación oportuna entre las diferentes agencias de emergencia.
La protección civil, la policía local y Amiat demostraron una excelente capacidad de respuesta, interviniendo prontamente para garantizar la seguridad y el restablecimiento de la normalidad. La violenta granizada en Turín representa un claro ejemplo de cómo el cambio climático puede influir en las condiciones meteorológicas, haciendo cada vez más frecuentes e intensos los eventos extremos.
Es esencial que las autoridades continúen invirtiendo en infraestructuras y estrategias de mitigación para enfrentar estos fenómenos y proteger a la población.
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