
En 2023, las temperaturas alcanzaron niveles récord, con un impacto significativo en la salud de las poblaciones.
Las temperaturas en Europa están aumentando a un ritmo doble en comparación con la media global, poniendo en riesgo la vida y el bienestar de millones de personas.
El informe subraya la urgencia de acciones climáticas para mitigar estos efectos dañinos.
Mapa arriba
Calor y salud en Europa (A) Horas medias anuales de riesgo por persona por estrés térmico relacionado con la actividad física (actividad de intensidad media) por subregión europea según la hora del día para tres períodos de tiempo (1990-2000, 2001-11 y 2012-22).
El círculo gris exterior muestra la hora del día en un reloj de 24 horas, con los círculos grises interiores que muestran el número de horas en riesgo. (B) Variación de la tasa de mortalidad relacionada con el calor expresada como número de muertes por cada 100.000 habitantes entre 2003-12 y 2013-22 para los hombres y (C) para las mujeres. (D) Variaciones en la probabilidad de episodios de mortalidad relacionados con el calor extremo debido al calentamiento antropogénico, expresadas como relación entre la probabilidad en el período reciente 2003-22 y el período preindustrial (1850-1900).
Aumento de las temperaturas e impactos en la salud
En el período de 2003 a 2022, se registró un aumento medio de 17,2 muertes por cada 100.000 habitantes en Europa debido al calor.
Las horas de riesgo para la actividad física relacionadas con el calor han aumentado significativamente, expandiéndose más allá de las horas más calurosas del día, indicando un peligro creciente para quienes realizan actividades físicas al aire libre.
Este aumento del riesgo de estrés térmico puede llevar a una disminución de la actividad física general, aumentando así el riesgo de enfermedades no transmisibles.
Enfermedades infecciosas sensibles al clima
El cambio climático también está aumentando la propagación de patógenos y vectores de enfermedades sensibles al clima.
Por ejemplo, la idoneidad climática para el virus del Nilo Occidental y para el Vibrio, una bacteria que prolifera en aguas cálidas y salobres, ha aumentado en toda Europa.
Entre 1951-60 y 2013-22, el riesgo de brotes del virus del Nilo Occidental aumentó en un 256%, mientras que la idoneidad climática para el dengue y otras enfermedades transmitidas por mosquitos está en aumento, con un aumento relativo del riesgo del 55,94% en el período de 2013-22 en comparación con 1951-60.
Eventos climáticos extremos
Los eventos climáticos extremos como los incendios y las condiciones de sequía se están volviendo más comunes en toda Europa.
Durante el período 1980-2022, el índice de peligro de incendios aumentó en Europa oriental, meridional y occidental, aunque la exposición a la materia particulada de incendios no mostró tendencias claras entre 2003 y 2022.
La sequía extrema ha aumentado significativamente, especialmente en Europa occidental y meridional.
Esta tendencia amenaza con exacerbar la escasez de agua y crear problemas de salud pública a largo plazo.
Inequidad y vulnerabilidad
Los impactos del cambio climático en la salud están distribuidos de manera desigual entre las poblaciones, reflejando a menudo patrones de desarrollo socioeconómico, marginación y desigualdades históricas. El sur de Europa tiende a ser más afectado por enfermedades relacionadas con el calor, incendios, inseguridad alimentaria y sequía, mientras que el norte de Europa se ve más afectado por Vibrio y garrapatas.
Dentro de los países, los grupos étnicos minoritarios, las comunidades de bajos ingresos, los migrantes, las personas minoritarias por orientación sexual y género, y las mujeres embarazadas tienden a ser más severamente afectados por los impactos climáticos en la salud.
Acción política y responsabilidad
Muchos países europeos están históricamente entre los mayores contribuyentes a las emisiones de gases de efecto invernadero y, a pesar de algunas acciones emprendidas para reducir estas emisiones, el ritmo hacia la neutralidad climática sigue siendo inadecuado.
En 2021, las emisiones derivadas de la combustión de combustibles fósiles eran de 5,4 toneladas de CO2 por persona en Europa, seis veces más que en África.
Además, el sector sanitario contribuyó con 330 megatoneladas de emisiones de CO2 equivalente en 2020.
Perspectivas
Limitar el calentamiento a menos de 1,5°C para evitar más impactos negativos en la salud requiere un fortalecimiento de las respuestas políticas en toda Europa.
Las estructuras políticas y de gobernanza deberían involucrar más las dimensiones sanitarias del cambio climático para estimular aún más la acción.
La adopción de estrategias más ambiciosas para alcanzar la neutralidad climática podría llevar a mejoras significativas en la calidad del aire, reducir la mortalidad prematura y promover dietas más saludables y menos contaminantes.
Conclusión
El informe destaca que, sin una acción urgente y radical, el cambio climático continuará acelerándose, acompañado de impactos dañinos en la salud humana y el bienestar en todo el mundo.
La transición ambiental justa y saludable es esencial para garantizar que todos los grupos de población puedan ser protegidos equitativamente de los efectos del cambio climático, con un compromiso a nivel global para apoyar a las comunidades más afectadas. Europa debería asumir una mayor responsabilidad por el cambio climático, fortaleciendo sus políticas para reducir las emisiones y mejorar la resiliencia de sus poblaciones a los riesgos climáticos.







