
Este descubrimiento se realizó analizando un núcleo de hielo extraído en 1960 de una base militar abandonada cerca de la costa de Groenlandia, donde se encontraron restos de hojas y musgo, lo que indica que en ese período la capa de hielo estaba ausente. Análisis adicionales de un segundo núcleo, denominado GISP2, extraído en 1993 en el centro de Groenlandia a una profundidad de 3 km, confirmaron la presencia de un ecosistema pasado compuesto por madera de sauce, hongos, semillas de amapola e incluso el ojo de un insecto en una capa de aproximadamente 8 centímetros.
Estos hallazgos demuestran que la región estaba predominantemente libre de hielo hace cientos de miles de años. La vulnerabilidad de la capa de hielo de Groenlandia ahora se considera una realidad, con la posibilidad de que pueda derretirse casi completamente en los próximos siglos o milenios, si las emisiones de gases de efecto invernadero no se reducen significativamente.
Este escenario era inimaginable hasta hace poco, pero los datos recopilados muestran que eventos similares ya han ocurrido en el pasado, incluso con concentraciones de gases de efecto invernadero mucho más bajas. El derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia podría llevar a un aumento del nivel del mar de hasta 7 metros, poniendo en riesgo a cientos de millones de personas y causando la desaparición de numerosas ciudades costeras en todo el mundo.
Esta información no solo refuerza la comprensión de los cambios climáticos pasados, sino que también lanza una advertencia urgente sobre las potenciales catástrofes futuras relacionadas con la actual crisis climática.






