
Esta preocupación ha crecido después de un temblor de magnitud 7,1 ocurrido el jueves al sur del país, que ha causado 14 heridos.
La agencia meteorológica ha emitido su primer aviso de este tipo, sugiriendo una alta probabilidad de otro fuerte terremoto. En los supermercados de Tokio, el sábado se colocaron carteles disculpándose por la escasez de productos esenciales, como el agua embotellada, ya racionada debido a un suministro “inestable”. Los productos más buscados en línea, como baños químicos y comida enlatada, reflejan la creciente ansiedad. El área más en riesgo es la zona de subducción de la Fosa de Nankai en el Océano Pacífico, conocida por haber sido escenario de terremotos de magnitud ocho o nueve en el pasado.
Los expertos advierten que, aunque el riesgo es alto, sigue siendo relativamente bajo, y el Ministerio de Agricultura y Pesca ha pedido a la población que no acumule excesivamente bienes. El viernes, un temblor de magnitud 5,3 golpeó la región de Kanagawa, cerca de Tokio, causando la activación de alarmas en los teléfonos móviles y la suspensión temporal de los trenes de alta velocidad.
Sin embargo, los sismólogos no ven una conexión directa entre este temblor y el temido megaterremoto en la Fosa de Nankai. Mientras tanto, en X (antes Twitter), proliferan publicaciones spam que explotan el miedo al megaterremoto, dificultando que los usuarios obtengan información auténtica. Según la emisora NHK, estas publicaciones a menudo contienen enlaces que redirigen a sitios no seguros. Japón, situado sobre cuatro grandes placas tectónicas, es uno de los países más sísmicamente activos del mundo, con aproximadamente 1.500 terremotos al año.
Recientemente, el 1 de enero, un temblor de magnitud 7,6 golpeó la península de Noto, causando 318 muertos y destruyendo numerosas infraestructuras.




