
Las condiciones climáticas se están reposicionando en modo “África on” y no cambiarán antes de fin de mes.
Quizás ni siquiera después, porque al parecer algunas proyecciones dejan muy pocas esperanzas. Hay algún centro de cálculo internacional que apunta hacia el Atlántico, esto hay que decirlo, pero mientras las diversas emisiones diarias no encuentren un punto de apoyo sólido no podremos relajarnos ni un poco.
No, aún no, es cierto que la esperanza es lo último que se pierde, pero en estos casos… En estos casos sabemos lo difícil que es cambiar de registro.
Una vez que la Alta Presión toma el control, la africana está claro, es difícil deshacerse de ella.
No hay Niña que valga, no hay Atlántico que valga, no hay nada que valga en resumen.
Así que calor, así que bochorno, así que canícula. Los últimos días de julio serán abrasadores, más o menos como los días pasados lo veremos al final.
Los balances se hacen al final, no durante el proceso.
Así como se harán a finales de agosto, un mes que ya está a las puertas y sobre el cual se están depositando demasiadas expectativas.
Esto, obviamente, según nosotros. Digamos que un refrescamiento podría aparecer en los primeros días del nuevo mes, después de lo cual se detendrá hasta el 15 de agosto.
Esto, por el momento, parece ser la tendencia predominante.
Sin embargo, se lo decimos por honestidad intelectual, no estamos del todo convencidos de que el refrescamiento de la próxima semana se realice. Hasta ahora son innegables las dificultades atlánticas, con el flujo inestable y refrescante que lucha por tomar el control. Así que despacio, así que calma, por el momento no nos sentimos capaces de dar un pronóstico definitivo.
Por el momento tomamos nota del hecho de que hará un calor absurdo y que podría durar mucho tiempo.
Punto.




