
Las temperaturas están descendiendo hacia valores más acordes con el período estival, ofreciendo un alivio temporal a gran parte de la población. Justo entre miércoles y jueves, el país vivirá la fase más “fresca” de este cambio climático. Corrientes septentrionales del Atlántico norte están barriendo el calor extremo y la fuerte humedad presente en las capas bajas de la atmósfera.
Esta situación climática más normal, sin excesos particulares, verá sin embargo temperaturas locales que podrán alcanzar los 33-34 grados en las áreas interiores de la península.
En el norte y en las regiones adriáticas, las temperaturas estarán más cerca de los 28-30 grados, con una ventilación también viva desde los cuadrantes septentrionales. La buena noticia, sin embargo, viene acompañada de una nota menos positiva: esta fase de calor más moderado no durará mucho.
Las previsiones meteorológicas coinciden en señalar una nueva ofensiva del anticiclón africano.
Ya entre viernes y sábado, este anticiclón se consolidará en el sector euro-mediterráneo, trayendo nuevamente condiciones climáticas cada vez más extremas. La próxima semana, el anticiclón africano se volverá aún más fuerte e intenso, determinando un nuevo aumento de las temperaturas en toda la península, de norte a sur.
Será la enésima ola de calor africano de la temporada, que se anuncia no solo intensa sino también duradera.
Las últimas actualizaciones indican que esta nueva ola de calor nos acompañará hasta finales de julio y persistirá también a principios de agosto, haciendo que el clima sea abrasador especialmente en el centro-sur, pero muy caluroso y húmedo también en el norte. Las temperaturas, de hecho, volverán a superar frecuentemente los 34-35 grados, con picos que podrían alcanzar los 38-40 grados en las áreas interiores del centro-sur y en las islas mayores.
Este escenario prevé por tanto un período estival aún caracterizado por condiciones extremas, requiriendo precauciones adecuadas para enfrentar el calor y proteger la salud, especialmente para los grupos de población más vulnerables. aunque Italia está disfrutando de un alivio momentáneo del calor abrasador, se prepara para enfrentar otra ola de calor africano que promete ser particularmente intensa y prolongada.






