
Las variaciones geográficas de especies como mosquitos, garrapatas y murciélagos portadores de enfermedades están introduciendo patologías como la malaria y la enfermedad de Lyme en áreas donde los sistemas de salud no están adecuadamente preparados.
Además, el desplazamiento de especies de peces de interés comercial entre diferentes jurisdicciones está modificando las oportunidades de trabajo y generando controversias comerciales. Para comprender y prever los cambios en las áreas de distribución de las especies, un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad McGill ha examinado los factores que han influido o limitado las variaciones de los hábitats de miles de especies en las últimas décadas.
Jake Lawlor, doctorando en McGill y autor principal del estudio, subraya que muchos sistemas de interacción humana con otras especies se han concebido con la hipótesis de que estas últimas permanecerían estacionarias.
Por lo tanto, es esencial integrar las variaciones ya ocurridas y las futuras en los planes de gestión de recursos y conservación, a medida que se manifiestan los efectos del cambio climático. Aunque el calentamiento climático es un indicador fiable para prever los movimientos de la mayoría de las 26.000 especies monitoreadas en la base de datos global BioShifts, con el 59% de las especies que se desplazan hacia ambientes más frescos, en aproximadamente el 41% de los casos las especies no se han desplazado o han migrado hacia nuevos ambientes que no corresponden a las expectativas basadas en el calentamiento.
Esta incongruencia sugiere que la temperatura por sí sola no explica completamente los movimientos de las especies. Para comprender mejor por qué algunas especies no se desplazan como se esperaba, los investigadores han buscado explicaciones en factores específicos de las especies o del entorno.
Por ejemplo, el tipo de ciclo vital de una especie, su sensibilidad al calentamiento o las características del paisaje pueden ayudar a prever la probabilidad de desplazamiento de las especies en esos hábitats e incluso las rutas que podrían tomar. Los investigadores advierten que los datos existentes sobre los desplazamientos de las especies están concentrados principalmente en Europa y América del Norte, recopilados de manera no uniforme entre los diversos grupos de plantas y animales y rara vez incluyen especies marinas.
Esto sugiere la necesidad de cautela en la interpretación de los resultados.
Por ejemplo, los modelos observados en áreas con cuatro estaciones podrían no ser aplicables en regiones con solo estaciones húmedas y secas, y especies con diferentes capacidades de dispersión y tasas de crecimiento podrían responder de manera diferente. En definitiva, el equipo subraya la importancia de aumentar el monitoreo de los desplazamientos de las especies para mejorar la comprensión de los factores en juego e informar las estrategias para preservar la biodiversidad en un contexto de cambio climático.






